El Fondo para las Artes de Madrid. Hacia un nuevo ecosistema cultural.

Estudio Mendoza. 5 artistas, 1 espacio. 0 apoyo institucional.
Estudio Mendoza. 5 artistas, 1 espacio. 0 apoyo institucional.

¿A quién no le gustaría que Madrid, o la ciudad española que quisiera, se convirtiera un poco en Londres o Berlín en lo que a cultura y producción cultural se refiere? En las artes plásticas se están haciendo esfuerzos enormes fuera del campo de la producción (comunicación, mediación, didáctica y pedagogía, etc…) pero encontramos pocas iniciativas encaminadas a fomentar y/o ayudar a la producción. En este aspecto parece que tenemos que parecernos a Londres o Berlín para unas cosas pero no es necesario que nos parezcamos en otras.

No, las administraciones públicas no están haciendo las cosas bien. Apoyan tímidamente a golpe de programación pero no es suficiente. Su modelo está desfasado y es anacrónico con respecto a cómo se mueven las artes plásticas (y la cultura) a día de hoy. Aunque se han creado muchos contenedores culturales, no tenemos con qué llenarlos por culpa de una mala planificación. Aquí la mano invisible de Adam Smith no sirve porque esto es cultura y las manos se utilizan para dirigir, esculpir, pintar, actuar, comunicar, escribir y, en definitiva, crear. El modelo de las administraciones ha considerado a la cultura como un bien finito que tenía que satisfacer unas necesidad culturales. Nada más lejos.

Las políticas culturales han estado enfocadas a diseñar estrategias pero sin embargo han fracasado estrepitosamente al tratar de aplicar las mismas reglas del juego económico a la estrategia cultural. Si no se ve claro, me remito de nuevo al caso de los contenedores culturales vacíos de contenido. Las políticas culturales han fracasado y están fracasando. Los motivos pueden ser variados, pero me atrevo a señalar con el dedo a aquellos que han tomado la cultura como un bien que había de ser gestionado siguiendo la lógica capitalista del marketing, contabilidad y rédito. Aquellos encargados de gestionar la cultura no es que no supieran hacerlo, es que estaban supeditados a los objetivos de la lógica capitalista que impera también en las administraciones públicas y no ya sólo en el ámbito privado de los negocios. Y eso no puede conseguirse siempre.

La cultura no puede entenderse ni gestionarse desde la lógica imperante de inversión/beneficio. La cultura ha de ser gestionada de una manera distinta si lo que se quiere es conseguir los mismos objetivos y hemos de ser conscientes de que su ritmo es distinto, que los beneficios son distintos y que puede que no se alcance el objetivo deseado (como si uno invierte en bolsa, vaya) pero pueden conseguirse otros beneficios que, aunque no sean económicos, a la larga son mejores que aumentar el capital en las arcas. Por poner algunos ejemplos de andar por casa: La música como herramienta de integración social, el teatro como terapia (hacer y verlo) o  el arte como herramienta pedagógica.

El Centro Cultural Sanchinarro está gestionado por una empresa privada (Tritoma SL). Programación al servic
El Centro Cultural Sanchinarro está gestionado por una empresa privada (Tritoma SL). Programación supeditada a la rentabilidad más que al barrio o su posible producción cultural.

Por otro lado, existe un problema grave de comunicación entre las instituciones o administraciones y los destinatarios de sus políticas y estrategias culturales. Fruto, de nuevo, de obedecer a esa lógica de inversión/beneficio. Se plantean intervenciones, acciones o actividades que pueden ser rentables desde el punto de vista económico pero ¿es realmente el tipo de intervención, acción o actividad que la sociedad, el barrio, o el ciudadano necesita?

Igual de grave es que sea prácticamente imposible acceder al escaso apoyo económico que los organismos públicos dan al tejido creativo y que en este acceso influyan más los contactos personales y la subjetividad de un individuo que otros factores más objetivos. Amen de los mediadores que pueda haber por medio, que también tienen que llevarse su ración de tarta.

Dicho esto, a nadie se le escapa que la cultura no es lo mismo que la cultura programada.

Media Lab Prado.
Media Lab Prado.

En el caso específico de las artes plásticas, este escenario ha motivado a una serie de artistas y colectivos a reunirse y asociarse en plataforma para tratar de cambiar esta situación. Reunidos bajo el techo de Media-Lab Prado, han propuesto la creación de un Fondo para las Artes de Madrid y así “democratizar” la gestión de las artes plásticas o al menos, el acceso a los fondos que se destinan a esta actividad cultural.

Este fondo estaría conformado por 3 millones de euros que saldrían (o se apartarían, mejor dicho) del presupuesto que la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento destinan a las artes plásticas. Es decir: no se aumenta el presupuesto, lo que se hace es poner ese capital a disposición de una mesa formada por artistas y administraciones públicas para que sean estos quienes lo gestionen y hacer así que su acceso sea más democrático y todos los ciudadanos de Madrid puedan disfrutar, llegado el caso, de esas ayudas.

Se puede encontrar un documento más detallado aquí, pero voy a tratar de resumir la propuesta del fondo (intentando no ser demasiado reduccionista)

Esta “mesa” estaría conformada en parte por miembros del tejido creativo y en parte por representantes de las administraciones públicas. Así se conseguiría:

  • Una mayor independencia, salvaguardando a la cultura de intereses partidistas (introduzca aquí el ejemplo en el que está pensando) y de una posible instrumentalización política de la cultura.
  • Democratizar la gestión de recursos públicos con programas dirigidos a creadores y organizaciones autogestionadas.
  • Fortalecer el tejido cultural.
  • Ceder la gestión y la producción a la sociedad civil.
  • Optimizar recursos hacia sectores activos e innovadores
  • Profesionalizar el tejido. Normalizando las relaciones institución-mediador-creador.
  • Valoración del trabajo que genera riqueza: remuneración.
Este es el ejemplo de independencia política en el que estaba pensando. Deja el tuyo en los comentarios.
Este es el ejemplo de “intereses partidistas” en el que estaba pensando. Deja el tuyo en los comentarios.

El funcionamiento de la mesa es bastante sencillo. Se podrían beneficiar de estos fondos artistas madrileños que trabajaran en el exterior, artistas foráneos que trabajaran en Madrid y se apoyarían, sobre todo, proyectos enfocados a la experimentación de lenguajes contemporáneos. La mesa se encarga del seguimiento de los beneficiarios y cuenta además con un programa de responsabilidad social. Más allá de las ayudas a la producción también se gestionarían solicitudes de asesoría, permisos y cualquier otro tipo de trámite para la producción. También se revisarían las convocatorias en un proceso de adaptación cambiante y se renovarían anualmente los representantes del tejido creativo que se sentaran en la mesa.

Todo con 3 millones de euros que no supondrían un aumento en los presupuestos.

Las distintas reuniones que se estuvieron manteniendo desde la formación de la mesa se han recogido en actas que están disponibles aquí. A la plataforma se fueron uniendo otros artistas provenientes del cine y la música convirtiendo a la plataforma en una agrupación de creadores y no ya sólo de artistas plásticos. Lo que debería ser una apisonadora creativa.

Pero de momento parece que la plataforma, aunque haya tomado ya forma, está encontrando los primeros escollos en las administraciones públicas. Era, en cierto modo, de esperar. Los avales de otras ciudades que utilizan un sistema similar parecen no ser suficientes. Todo el mundo envidia la escena creativa de ciudades como Berlín o Londres pero nadie quiere parecerse ni hacer por parecerse a ellas adoptando modelos que han sido el sustrato desde el que han arrancado.

El primero escollo de todos es que no se aclara quien tiene las competencias sobre la promoción de la cultura y el arte. La plataforma se ha reunido en un primer momento con los responsables de la oficina de la dirección de promoción cultural y estos han declinado la propuesta alegando que ya hay unas ayudas diseñadas. Esta oficina dice poder contar con 200.000€ cuando la Comunidad destinaba en su proyecto de presupuestos de 2016 casi 51 millones (voy a ponerlo otra vez) 51 MILLONES DE EUROS a la promoción y difusión cultural (escénicas incluídas). Lo que nos indica que probablemente esta oficina viva ajena al tejido creativo, desconociendo las necesidades y particularidades del sustrato que le da la razón de ser. Lavándose las manos, terminan derivando a la plataforma al Ministerio de Cultura alegando no ser un organismo competente.

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¿Qué opciones quedan? Pues si tienes un proyecto puedes presentarlo a que opte a las ayudas antes mencionadas (esas de 200.000 €) via Javier Martín Jiménez (asesor artístico, que impulsara la asociación hablarenarte) Un método, sin poner en duda la profesionalidad de Javier, que no es todo lo transparente y flexible que se le puede exigir al tejido cultural de una gran capital europea a día de hoy.

Las propuestas de la plataforma no solo vendrían a satisfacer las necesidades de un tejido creativo y una sociedad que antes se han mencionado (democratización de acceso, optimización de recursos, emponderamiento de la sociedad, etc…) sino que también tendría un impacto importante que traspasaría el tejido cultural para adentrarse en el político/social. Más aún si se impulsara con un capital mayor que los 3 millones de euros.

Las ayudas económicas estarían destinadas a la creación, es decir, a artistas y colectivos autogestionados dedicados a la creación. A pesar del seguimiento que se presume a unas ayudas económicas de este calado, la actividad no debería quedarse estancada en la mera producción. Un artista no debería pintar un cuadro y ya, ni un cineasta tener su película preparada para el próximo festival. En absoluto. Las ayudas deberían abrir sus miras y concentrarse en el proceso “Producción-mediación-exposición”

A lo largo y ancho de la geografía española hemos sido capaces de diagnosticar en cada rincón uno de los mayores problemas que se le achacan, injustamente, a la cultura: Muchos contenedores de arte (o cultura) y poco contenido. Es un problema que se genera desde una mala planificación política, la cultura no tiene ninguna culpa. Ahora bien, la cultura puede ser la solución: En la Comunidad de Madrid tenemos centros culturales por doquier. No necesariamente faraónicos, hay que decirlo, pero que muchas veces no tienen programación o ésta no es de la calidad que podría alcanzar con el apoyo suficiente. ¿Y si la mesa del Fondo de las Artes se dedicara también a que ese trabajo de artistas, cineastas y músicos llenara de contenido centros culturales que languidecen en nuestros barrios? ¿o que lo hicieran las administraciones locales? Si se diseñara una estrategia de comunicación y exposición, se podrían llenar de vida esos espacios con dos beneficios: Por un lado la optimización de los recursos públicos (pues ya no son solo ayudas a la mera producción, sino que también se ayuda a la distribución y se optimiza el uso de espacios públicos) por otro lado el acercamiento de la cultura a la gente de una manera más natural. El centro cultural del barrio conoce las necesidades y los problemas de éste y es la mejor manera de acercar la cultura a nuevos públicos. Por proximidad y por naturalidad. Se fomenta así la descentralización y se abre la puerta a nuevos creadores a nuevos públicos (y viceversa).¿Hablamos del impacto económico, creación de puestos de trabajo directos e indirectos, etc…? Bueno, se puede uno imaginar…

De modo que el Fondo para las Artes de Madrid, no sería simplemente un mecanismo más de esa corriente “democratizadora” que se le achaca a todas las prácticas colaborativas y participativas, sino que además realizaría más eficazmente las funciones que se le suponen a unos organismos ya caducos y oxidados que no cumplen con su función por no estar manchándose las manos como deberían. La cultura la hacen las personas, la sociedad y de ésta emana. No desde arriba. No digo que las grandes instituciones deban claudicar a una especie de poder popular, abogo más bien porque las administraciones entiendan que la cultura no es una competencia como la gestión de los recursos hídricos o la legislación tributaria. La cultura ha de emanar también desde la base, pero también desde la cúspide para encontrarse en un punto medio, en el público, para actuar sobre él emocionándolo, haciéndole pensar, emponderándole, permitiéndole imaginar y creando, en definitiva, una sociedad autónoma y libre.

 

Este artículo se ha construido con las ideas de este post de Culturpunk. De obligada e interesante lectura. Sin él no habría sido posible.

Hay que agradecer a Antimuseo todo el material vertido en la web.

Y a todos los colectivos que conforman, de momento, la mesa para el Fondo de las Artes de Madrid (no están todos):

Antimuseo, Nunca Nadie Nada No, Espacio Naranjo, Pedagogías Invisibles, Se Alquila / A.C. Entresijos, Mínimo Tamaño Grande, Sin Ánimo de Nombre, ST Libro Objet, Brumaria, Alimentación 30, La Catorce-Quince, PROA espacio, Salón, Cruce, AVAM, Tres en Suma, Oficina de Ideas Libres, Intercambiador, La Catorce Quince, Alimentación 30, Tronic Disease, Brumaria, Despliegue, Cruce Contemporáneo, Homo Velamine.

 

El Fondo para las Artes de Madrid puede apoyarse  y conocer su última hora en la página de antimuseo.org o su perfil en Twitter @antimuseo

El enésimo tiro por la culata del Thyssen

He dejado para otro momento la entrada en la que estaba trabajando para escribir esta otra porque la urgencia de la actualidad siempre manda y de ello no se escapa tampoco la gestión cultural.

El Museo Thyssen (parece que se la tengo jurada a esta institución, pero nada más lejos, los dioses me libren) ha vuelto a meter la pata. Esta vez en un ejercicio de torpeza de dimensiones titánicas que viene a evidenciar la poca conexión que muchas veces nuestras instituciones culturales tienen con la realidad:

En el marco de la Semana de los Museos (O #Museumweek) el Museo Thyssen ha querido acercarse al gran público mediante la aplicación Periscope abrazando una iniciativa de Twitter España y esas nuevas estrellas de internet  que son los youtubers; más concretamente con Srfortfast. En un principio puede parecer una buena idea, y de hecho lo es: utilizar un youtuber para acercar el museo a la audiencia que éste arrastra. ¡Bravo! ¡Es una idea fantástica! Sin ironías lo digo. Pero tratar de hacer un trasvase desde la audiencia de éste a la nuestra, requiere de una estrategia. No se puede dejar nada al azar. Y eso es lo que el museo ha hecho. Y, como era de esperar para alguien que tuviera dos dedos de frente, el tiro ha salido por la culata.

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¿A nadie se le ha ocurrido pensar que a la audiencia de este youtuber no se puede uno acercar si no es siguiendo las estrategias de éste? ¿y nadie ha visto que dichas estrategias no sirven para obtener los resultados que la institución quiere? ¿de verdad nadie ha previsto que más que beneficiar la imagen del museo, no sólo no iba a conseguir su objetivo, sino todo lo contrario?

El video ha expirado hace unas horas pero para que se haga una idea quien no lo haya podido ver, dura 25 minutos y las entrevistas se realizan en las salas del propio museo. Quizá las escogidas no hayan sido las que más juego podrían haber dado, pero dejemos ese dato a un lado. Srfortfast hace su papel, el que tiene que hacer: ser él mismo. Él se debe a su audiencia y ya está. No creo que tampoco se le pueda exigir otra cosa. Ahora bien, hay una diferencia enorme entre lo que él hace y la misión que le encarga Twitter: mientras sus videos son montados con una cuidada selección de lo que graba, Periscope va en directo. Zasca. Sin filtros. Sin poder cortar. Nadie del Thyssen parece que pudiera haber pensado en ello.

El fenómeno Youtuber arrastra a una audiencia particular formada mayoritariamente por jóvenes que manejan las redes sociales e internet con una soltura que nos deja, aún a la generación messenger, a la altura del betún . Cuando nosotros vamos, ellos han vuelto ya dos veces y nos han hecho 3 unfollows. Más todavía la de Srfortfast, que utiliza (en el buen sentido de la palabra) a los adolescentes como su materia prima. Son un público potencial interesantísimo pero que lamentablemente, por norma general, no se ha acercado mucho a los museos. Utilizar un medio que ellos consideran familiar como puede ser un youtuber es una idea genial, pero hay que contar con la complicidad de éste. Es decir, hay que explicarle a Srfortfast qué es lo que se pretende y qué objetivos tenemos porque puede que no sean los mismos que los nuestros y solo hace falta ver 20 segundos de cualquiera de sus videos para darse cuenta. Después de ver el Periscope, no parece que se le haya explicado nada. Casi parece que se le ha dado vía libre para que utilice el Museo como un escenario en el que liar alguna de las suyas esperando que esto redunde en una mayor visibilidad de la institución y un aumento del interés de los jóvenes por él.

ERROR.

Dejar en manos de terceros una de las tareas más importantes con los ojos cerrados es de un torpeza inadita

Srfortfast hace unas entrevistas que él considera correctas, pero que sin embargo desde el punto de vista de la gestión de públicos, son absolutamente inútiles, inapropiadas y absurdas ¿tiene que saberlo? pues no, naturalmente su trabajo no es ese. Habría que conocer si esas preguntas le vienen desde twitter, desde la institución o  se las ha sacado él de su sombrero. Si las preguntas vienen desde la institución…joder…habría que mirárselo…yo confío en que no sea así. Y si se las ha sacado del sombrero, también. Es tu museo, bueno, nuestro museo. ¿de verdad son pertinentes preguntas como “qué es el arte”? ¿OTRA VEZ?

A quien haya dado el visto bueno…Ole. Quiero tu cabecita en un bandeja de plata bien mona. ¿no hay en el Museo Thyssen, en Madrid, en España, en el mundo, mediadores culturales o responsables de comunicación y públicos en paro o en activo capaces de hacer una visita/entrevista que satisfaga a público, visitantes, profesionales e institución? ¿en serio? ¿EN SERIO JODER? Hay que ser torpe. No se puede dejar algo tan importante en manos de quien no se dedica a ello. Y menos, darle cobertura.

No voy a entrar en si está bien que vaya intentado vacilar a los visitantes chinos y luego se sienta conmovido y ceje en su empeño, o si está bien que emita juicios sobre las personas entrevistadas una vez ha terminado con ellas… si, lo voy a hacer: Me parece ser un capullo (ya podemos intuir todo aquello que no incluye en el montaje de sus videos) Si los responsables del Thyssen hubieran sabido que este era su estilo, probablemente, espero, no lo habrían tenido en consideración para acercar el museo al público. Pero es que descubrirlo no era nada complicado si se entra en su canal y se echa un vistazo de 30 segundos. Esto deja en evidencia el poco esmero que se ha puesto en la iniciativa. Deja en evidencia la chapuza. Deja en evidencia la ineptitud del/de la responsable. Otra oportunidad perdida para acercar la cultura a la gente.

La imagen del museo, para mi, ha quedado profundamente dañada. Y calla… y otorga… ni una sola comunicación vía RRSS desde ayer. En plena #museumweek. Ole, con ole y con ole.

Actualización: Han emitido comunicado de prensa con las pertinentes disculpas.

 

Y me he encontrado este post de Montaña Hurtado (@zapatosrosas) que también habla del tema.

 

 

 

ARCO 0. Introducción

CARTELA3-AMARILLOPara los que vemos en la cultura, y más específicamente en el arte contemporáneo, una forma de ganarnos la vida más allá de un punto de vista meramente contemplativo/reflexivo se acerca el que probablemente sea el mayor evento del año.

Para los que se ganan su sustento poniendo en circulación mercantil el trabajo artístico de terceros, también se acerca una fecha importante si no la más.

Para la gran mayoría de los artistas que verán expuesto su trabajo en esas paredes modulares, se acerca una oportunidad para que sus obras sean vistas por miles de personas entre las que están, además de coleccionistas que pueden darle de comer, comisarios, conservadores y directores de museos.

Luego los habrá que reciban esta cita con entusiasmo esperando encontrar la pieza que les falta de su puzzle interminable. Beatus ille…

¡Y desde luego habrá quien recorra los pasillos aprovechando que por unos días Ifema (y Madrid) es el mayor escaparate de arte contemporáneo del mundo!

Para el resto, ARCO pasará por sus ojos de nuevo, otro año más, como esa cosa que se hace en Ifema y que sale por la tele. O como esa mina de oro para el humor en Twitter. O como ese tema de cuñadísmo ilustrado de barra de bar.

En este artículo no me voy a centrar en los del primer grupo, ni en los del segundo; sí, voy a volver a dar la murga con la brecha entre el arte contemporáneo y esa gente a la que le es ajena todo lo que huela a lienzo, instalación, escultura, videoarte o net.art.

Una vez tuve un profesor que me decía que uno tenía que torear para todos los tendidos, y yo no sé muy bien si voy a repartir medias verónicas y chicuelinas homogéneamente, porque a mi lo que me interesa es acercar el arte contemporáneo a todo aquel que piensa que no tiene nada que ver con él. ¿de qué sirve escribir sobre qué es ARCO a alguien que es asiduo a la feria y ya sabe de qué va?

Por favor, si me pongo en plan paternalista “ven que te enseño” díganmelo más abajo.

Lo primero que hay que tener claro es que ARCO es una feria donde se va a vender y a comprar. Punto. ¿Un supermercado? No, en realidad se parece más a esas galerías comerciales de barrio donde cada tendero tiene su puestecito. Aquí la frutería, aquí el de encurtidos, la pescadería allí al fondo, etc, etc… Hay puestos más grandes, otros más pequeños y cada uno vende cosas distintas según sea su especialidad. Habrá puestos en los que solo haya fotografía, otros en los que solo haya artistas muy consagrados, puestos en los que se vea claramente cuál es la especialidad de la casa y otros que se asemejen más a un bazar (bazar, que no un 20 duros ni un chino)

Mercado de la Cebada
Mercado de la Cebada
Vista de los stands ARCO 2014
Vista de los stands ARCO 2014

ARCO no es un museo, por tanto, como muchas veces parece que se transmite desde los medios de comunicación. Y es algo que hay que subrayar muchas veces: ARCO no es un museo. Ni si quiera los stands de las distintas galerías son un museo. Los stands de las galerías, como los escaparates, dan una imagen de ésta. En un primer golpe de vista podemos, con una mirada mínimamente entrenada, distinguir a unos de otros. Pero, aunque los galeristas se esfuercen por mostrar la línea de la galería en un esfuerzo más o menos grande, lo que les interesa es montar un escaparate, no una exposición. La diferencia está en que un escaparate está pensado para vender un producto, mientras que una exposición (aunque algunas veces atufen a venta fácil) tiene otra función en la que no vamos ahondar pero que no es vender, como ya digo. (Dígale usted a un artista que ha pensado que esta pieza aquí y esta otra acá en su exposición, a ver cómo se pone)

En ARCO se pueden encontrar cientos, miles de piezas de arte contemporáneo. Aunque nunca te hayas acercado a él seguro que encuentras algo en lo que te reconoces, te hace pensar, te sorprende o simplemente te gusta. Nunca sucederá eso si te quedas en casa y ves ARCO por twitter o por la tele. Ni a la tele ni a Twitter les interesa ARCO ni como feria, ni como espacio expositivo (aunque sea accidentalmente). Las televisiones desplazarán unidades móviles para hacer conexiones a la hora del telediario y montar videos de 2 minutos en los que ni de coña (perdón) va a caber toda la feria. De modo que lo que te acercarán será lo más espectacular, lo más polémico y casi nunca lo mejor. “El medio es el mensaje”. Es la tele ¿qué esperas? Lo que te den en el telediario no es ni un 1% de lo que puedes encontrar en la feria y además,repito, casi nunca es ni si quiera bueno. De ahí a que te acerques a Ifema las cosas no pueden sino mejorar. Quedarse con lo que acerca la pequeña pantalla es un error descomunal. No se salva ni uno (de los generalistas… al que diga Carlos del Amor o Rosa Pérez le invito a una caña, 2 si se menciona a Rosa) Y si no vean la vergonzosa (Dios, es que vergonzosa se queda corto) presentación de Matías Prats del año pasado.

Lo dije en su día: la brecha entre público/audiencia/visitante y el arte contemporáneo no dejará nunca de crecer si no se cuenta con la complicidad de los medios de comunicación. Pero es que cuando llega ARCO, éstos parece que abonan el terreno para que la brecha siga siendo más grande haciendo que el arte contemporáneo parezca algo inalcanzable tanto desde el punto de vista económico como intelectual. Recuerdo un año en el que salió Estrella de Diego, una de nuestras mejores críticas de arte, “entrevistada” y sólo se le escuchaba decir fugazmente “esta ha sido una de las piezas que más me han gustado porque una pista de tenis vacía siempre es muy melancólica”. Sospecho que Estrella llegaría a esa conclusión después de 2 o 3 minutos de explicación que los periodistas no tendrían tiempo de poner en su reportaje. ¿hablamos también de como se manejó el tema de Wilfredo Prieto y su vaso de 20.000 €? Así nunca conseguiremos que la gente se interese por el arte.

Y bueno…qué decir de Twitter… En Twitter sucede algo muy bonito como en todas las redes sociales: los iguales se encuentran. Y cuando mucha gente se encuentra en esta época en la que la opinión pública se hace opinión publicada por menos de nada a golpe de Trending Topic, pasa lo que pasa. Twitter es un arma de destrucción masiva si se lo propone y más aún si se da pie al humor. Y no hay nada más español (con el peligro que hoy en día supone decir que algo es español) como reirse, burlarse, defenestrar, despreciar y hacer sangre de lo que se desconoce o ignora siempre desde el anonimato o desde la solubilidad de un perfil. Si alguien se ha entretenido en echarle un ojo a Twitter durante ARCO se puede echar unas risas, pero al quinto chiste ya uno termina aburrido puesto que todos son iguales. Además, la mayoría de los Tweets que se emiten con el hashtag #ARCO son de un cuñadismo insoportable. Abanicar la ignorancia se nos ha dado siempre bien, pero a presumir de abanico…a eso en España creo que no nos ha ganado nadie nunca. Hablo naturalmente de todos esos tuiteros que antes que acercarse prefirieron quedarse en casa, porque los que fueron nos acercaron la feria a los que todavía no habíamos ido en este storify.

Tenemos, por tanto, no ya sólo que luchar contra la brecha que acrecentan los medios de comunicación, sino también contra la que ensanchan a golpe de trino miles de personas con tal de mendigar un poco de atención arrimándose al ascua que más calienta. Pero ¿hemos de culparles cuando nadie en absoluto se ha molestado por romper de algún modo la tan mencionada brecha? ¿no se está recolectando lo que prácticamente se ha venido cultivando toda la vida y no solo en el arte contemporáneo?

Que yo no digo que no esté bien reirse; hay algunas cosas en ARCO (no todo me gusta, reconozco incluso manías) que son realmente para echarse, al menos, una sonrisilla. Pero de ahí a hacer que toda la feria y por ende todo el sistema del arte, cargue con el San Benito, hay un trecho. Igualmente hay medios que si hacen una cobertura algo más particular y extensa que se esfuerza por dar una imagen de ARCO y del arte más cercana a la realidad. Tenía que aclararlo.

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Aún con eso, la feria puede ser una buena manera de adentrarse o bautizarse en el arte contemporáneo. Caminando por ARCO podemos hacernos a la idea de las “tendencias” (peligrosa palabra) del arte más actual. En esta edición, ARCO cumple 35 años. Normalmente se venía invitando a un país a la feria. Es decir, se reservaba una parte de los stands para las galerías de un país o una ciudad. Pero este año, por el aniversario, se invitan a 35 galerías que han sido importantes a lo largo de esta andadura. ¿qué se consigue con esto? (recordamos que esto es una feria) pues que grandes galerías del mundo que por H o por B habían perdido el interés por ARCO (porque hay ferias más grandes, o más importantes, o mejores, o porque aquí no hay “compradores” o han desaparecido, o porque hay un IVA del 21%), vuelvan a Madrid. En el mercado del arte, como en todo, hay peces grande y peces pequeños. Grandes galerías que mueven carteras con decenas de artistas de primera línea y pequeñas galerías con artistas poco conocidos. ¿Y por qué estaría interesado ARCO en traer a galerías grandes? Porque las galerías grandes atraen, indefectiblemente, a coleccionistas grandes. Y estos grandes coleccionistas traen dinero. Y esto es una feria.

 

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Esto no es un feria, es una pieza de Carsten Höller. (Badum, plas!)

 

Escucharás hasta la saciedad que es una de las ferias más importantes del mundo, pero lo cierto es que a nivel mundial ARCO siempre ha sido un “ascensor” y en los últimos años se ha quedado a las puertas del ascenso a primera porque han aparecido por encima, con el auge de nuevos mercados en Asia y Medio Oriente y América, nuevos competidores. En el escenario de las ferias internacionales de arte contemporáneo hay grandes dinosaurios que abren franquicias por doquier: quizá la más importante sea Art Basel que en los últimos años ha abierto sucursales no sólo en Miami sino también en Hong Kong. ARCO también se ha visto seducida por esta estrategia y este año abre satélite en nuestra vecina Lisboa (26-29 de mayo). Pero lo que no ha podido hacer es frenar que en América nacieran como setas ferias (ArtBo en Bogotá, ArteBa en Buenos Aires, Sp-Arte en Sao Paolo, Zona Maco en Ciudad de México…) que han terminado llevándose, en parte, el mercado de arte latinoamericano que durante un tiempo abanderó ARCO. ¿cómo hacer que la feria más importante de España vuelva a estar en primera línea? Sospecho que los esfuerzos de la organización por volver a la primera división serán inútiles si no vienen acompañados de medidas como la reducción del IVA u otras que estimulen el coleccionismo. Y ¿lo digo? si joder, apoyando desde las instituciones a las galerías que lleven artistas españoles por todo el mundo. Porque sí, nuestro arte también es marca España y a largo plazo, si las cosas se hacen bien, ello redundará no ya sólo en nuestra economía, sino también en nuestra propia cultura.

Por cierto, si te quieres animar a coleccionar hay distintas organizaciones que tienen interesantes iniciativas para empezar y ARCO tiene su propio programa. Helga de Alvear en este video da buenas pistas. En mi opinión (la opinión de alguien que no colecciona, pero sabe muy bien qué coleccionaría) coleccionar es algo muy personal; no hay unas pautas rígidas. Pero lo que si se hace imprescindible es haber visto mucho, y para ello hay que moverse mucho.

A todo esto… ¿sabes cuánto cuesta la entrada? Espero que hayas ahorrado porque con 40 pavos (o 30 en su versión dominguera) podemos entrar a muchos museos, o visitar otras ferias que se celebran en Madrid ese mismo fin de semana. No quiero ver en este desorbitado precio una barrera de entrada para evitar que curiosos que no van a comprar sino a mirar y tocar obras (ahora hablamos del tacto en ARCO…) pululen cámara en mano poniendo nerviosos a los galeristas. No sé que porcentaje de la entrada se lleva ARCO, que porcentaje se queda Ifema, etcétera, etcétera, no lo he encontrado por ningún lado y me ha dado una pereza terrible coger el teléfono para incordiar rogando esa información. Pero sea como fuere, 40 pavos supone un desembolso bastante grande para el común de los mortales. Por 26 euros más tienes derecho a entrar y a llevarte el catálogo de la feria que siempre suele estar muy bien editado y en el que vienen todas las galerías y los artistas expuestos y representados. Decía, que 40 euros es un desembolso muy grande que no hace sino hacer que crezca la impresión de que el sistema del arte (y más el de esta primera/segunda división) es absolutamente inalcanzable, no ya sólo económicamente, sino en plan “status” (o “habitus” Bourdieano si se prefiere) No así en el plano cultural, pues las galerías siguen abiertas a todo el mundo y, recordamos, ARCO es una feria.

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¡Un Pistoletto!

A pesar de eso, ARCO sigue guardando los códigos y normas propios de un museo añadiéndosele otros. El primero de todos: No se toca nada. NADA. A no ser que el tacto esté dentro de la obra, lo cual no suele ser normal. Los galeristas tienen pánico a los dedos de los visitantes. Más si no levantan un metro veinte del suelo, ¡esos si que les ponen nerviosos! Se pueden hacer fotos, pero antes fíjate si no hay un cartel que indique una prohibición expresa y busca al galerista en cada stand: con una simple mirada te estará dando permiso y pidiéndote que no lo hagas. Hay que tener en cuenta, y es algo que se obvia sin querer, que aquí no hay un recorrido marcado como en las salas de los museos; por lo tanto hay gente desplazándose en todas direcciones, ten en cuenta esto a la hora de disparar. He visto más de un golpe con una obra por no mirar.

Los galeristas saben distinguir, normalmente, un comprador de alguien que no lo es, pero por lo general estarán felices de darte precios, hablarte sobre el artista, sobre la obra o cualquier dato necesario. Si el/la galerista está ocupad@ con un cliente o un amigo o alguien, busca al becario. Es el más dispuesto, siempre, siempre, siempre.

La vez que invitaron a Los Ángeles encontré este cuadro. No me entusiasmó, pero me hizo gracia.
La vez que invitaron a Los Ángeles encontré este cuadro. No me entusiasmó, pero me hizo gracia porque cada año que pasa me parezco más.

Ve con los ojos bien abiertos y con la seguridad de que encontrarás algo que te guste o te llame la atención. Porque es así, va a pasar. Sube a Instagram una foto de Juana de Aizpuru desde lejos (¡Un beso Juana!) y farda, que algo de derecho tienes también claro.

Si ves que ARCO se escapa del bolsillo (lo cual no es difícil) también hay otras muy buenas opciones durante el mismo fin de semana a las que a grandes rasgos se las puede aplicar lo referido a ¿etiqueta? explicado en este artículo: Art Madrid, JustMad, Flecha, WeAreFair, Room Art Fair y Franqueados. Y que no por ser más pequeñas, o menos mediáticas, son peores. La calidad de las ferias, y esto es universal, depende de sus feriantes.

Lo importante es que nos libremos (todos, aquí me incluyo) de los estereotipos, de los prejuicios y disfrutemos del arte allá donde esté. En un museo, en la calle, o en una feria, da igual. El arte es para todos, aunque haya a quien no le interese que lo sepas.

 

 

 

Fondo contra Forma. Munch en el Museo Thyssen

El Museo Thyssen Bornemisza ha estado exponiendo un riquísimo compendio de obras de Edward Munch desde el 6 de octubre de 2016. Ya no queda nada, porque la exposición Arquetipos cierra el 17 del corriente. De modo que ya puede empezar a ponerse en entredicho la pertinencia de este artículo.

Sin embargo aún se puede sacar algo de él puesto que parece que la forma de proceder del Museo Thyssen y en especial de su comisaria principal, Paloma Alarcó, no tiene visos de cambiar.

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Vampiro en el bosque. fotopaco.blogspot.com

Con la colaboración del Museo Munch de Oslo, el Museo Thyssen ha conseguido presentar una retrospectiva de la obra del genio noruego que no tiene precedentes. La exposición “Arquetipos” es completísima con un total de 80 obras, 54 pinturas y 26 grabados, que permiten al visitante salir sin echar de menos  el archiconocido “Grito”. Obras como “Pubertad”, “Melancolía” o “Vampiro en el bosque” se encargan de llenar con creces el vacío de dicha ausencia.

La muestra se articula en distintas temáticas de la obra de Munch. Y así se clasifican todos los cuadros y grabados por salas con nombres como Melancolía, Muerte, Pánico u otros algo más… ¿inesperados? como Amor o Vitalismo.

Y ya está, recorra usted las salas rapidito que hay gente esperando.

Que la exposición es fantástica creo que no se puede dudar. Nadie puede hacer una exposición mala con tal cantidad de piezas y con la calidad y representatividad de éstas. Ahora bien, a esta exposición se le podría sacar jugo para llenar una piscina olímpica, y sin embargo uno sale al paseo del Prado feliz y contento de haber podido ver “La Pubertad”. Y sólo feliz y contento.

La economía de textos en toda la exposición roza la tacañería. Cada una de las salas dedicadas a uno de los temas del pintor contiene a penas un par de frases que evocan de alguna manera el contenido de lo que albergan. Pero poco más. Bien se podría haber hablado de todo lo que Munch viajó por Europa, de cómo recogió y sembró influencias por doquier, de como sirvió de bisagra en la modernidad de un Siglo XX que todo lo esperaba, del éxito que tuvo, de su primordial papel para la cultura noruega… Vale que la nota de prensa sea para la prensa, ¿pero qué problema hay con ofrecer (no dar, ofrecer) al visitante la misma nota que recoge una cantidad de datos e información interesantísima que permiten asimilar mejor la exposición y la figura de Munch? ¿por qué le parece suficiente al museo entregar una escuetísima cartilla en A6 donde se desarrollan en un párrafo cada una de las temáticas.

Parece que esto es todo lo que hay que saberDSC_0674

 

 

 

 

 

 

Naturalmente la obra es importante, pero creo igual de necesario mostrar el contexto en el cual se desarrollan tanto ella como su autor. De este modo la experiencia es más completa, se “forma” al público (entre muchas comillas) y se toma conciencia de la relevancia. En definitiva, el museo se convierte en un lugar en el que se hace “algo más” que mirar. Se supera el espacio expositivo y se convierte en un espacio para la reflexión que creo que es lo que el museo debe ser.

Tengo la firme convicción de que la cultura ha de abrirse a la gente para no enclaustrarse y hablar idiomas distintos. Pero de ahí a dirigir la mirada del modo que lo hace la exposición Arquetipos, creo que hay un paso. Y largo. Facilitar la comprensión de la obra de un artista es algo positivo, pero el discurso reduccionista que consigue Paloma Alarcón no me termina de convencer. A pesar de, según comenta la nota de prensa y los distintos materiales que he hallado, intentar alejar a Munch de la figura estereotipada que normalmente se tiene de él, parece que lo que hace es subrayarla aún más con la clasificación de las obras según temáticas. Quizá sean las dos últimas salas (las dedicadas al vitalismo y a los desnudos) las que nos muestran un Munch más original e innovador en su contenido. Pero el resto, Melancolía, Muerte, Pánico, Melodrama…no ayudan en absoluto.

Dos de los nocturnos que se presentan en la exposición Arquetipos de Edvard Munch en el Museo Thyssen
Nocturnos. EFE.

Comisariar una exposición siguiendo un orden cronológico quizá habría sido lo fácil y nos habríamos perdido algo, pero organizar la exposición al rededor de las distintas temáticas de la obra de Munch sin complementar con algo más de texto es prácticamente lo mismo.

Es más, creo que hay cierto cariz peligroso en ello. A pesar del abundante número de obras, la ausencia de texto hace que se pase por delante de ellas sin conocer detalles que a lo mejor se están escapando al ojo, lo que implica que se tarda poco en hacer todo el recorrido de las obras. Mera contemplación, como decía antes. Peligro: banalización.

Pánico (jaja, que ironía) me da que la cultura, por querer abrirse del todo y llegar al mayor número de gente (o mayor número de visitantes, pues parece que el Thyssen ha caído un poquito respecto al año pasado) termine siendo banalizada, como un producto de consumo rápido y fácil. El temido Been there Done that. Salí al Paseo del Prado después de visitar la exposición y no me entraron ganas de investigar sobre esto o aquello, de acercarme a conocer lo otro o lo de más allá porque nadie me incitó a ello (y a mi se me pica con poco, de verdad. Luego me piqué yo sólo y empecé a idear este artículo)

Si la manida respuesta de “el arte está para hacer preguntas” va a preservar algo de la poca pertinencia que tenía, mejor sería que empezáramos a preocuparnos por cómo hacemos las exposiciones más que por cuántos visitantes podemos atraer a ella.

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Grabados de la sala “Muerte”. Kjell Salters madriddiario.com

Y esta vez le ha vuelto a tocar al Thyssen (la primera vez, ya lo dije con Zurbarán) pero puede ser que mañana la programación de cualquier museo se vea determinada por los números más que por la calidad que, reitero, no es mala. Y en ese momento tendremos un problemilla… Y los culpables no estarán eligiendo las obras a exponer…los culpables estarán fuera del museo, haciendo otro agujerito en el cinturón de los presupuestos para poderlos apretar más.

El domingo que viene día 17 cierra la exposición. Merece la visita.

¿Por qué la gente no visita las galerías?

Nuestros centros de arte y museos de arte contemporáneo parece que viven un boom. Nunca habían estado tan cerca del público y el público nunca había sido tan abundante. El arte contemporáneo goza de buena salud en este aspecto, pero ¿qué sucede en las galerías? ¿por qué están siempre vacías? ¿por qué no llega el gran público a ellas?

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La galería Heinrich Ehrhardt durante la inauguración de la exposición de Otto Zitko

Los visitantes asiduos de las galerías son bastante pocos más allá de los coleccionistas que esporádicamente aceptan la invitación de un galerista. Pero esta escasez de visitantes contrasta con la afluencia de los centros de arte. Podemos achacar el problema en primer lugar al mero desconocimiento. No hay relación entre las galerías y el gran público. Los canales de comunicación de éstos no han funcionado jamás. Puede que porque no interesara (las galerías, al fin y al cabo, son un espacio comercial y llegan a los coleccionistas por otras vías que no son los habituales canales de información) o porque no se haya podido luchar contra el estereotipo de que las galerías “son sólo para comprar arte” generalmente inaccesible para el público de a pie. Por omisión o descuido, nunca se ha presentado a la galería como un espacio artístico o al menos esa imagen no ha calado en el conjunto de la sociedad que sin embargo sí ha adoptado, y más en los últimos años, al museo como el único lugar donde apreciar, ver, sentir y vivir arte.

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Juana de Aizpuru en su stand con una obra de Rogelio López Cuenca. Foto: Blog de Miguel Ángel García Vega

Otro elemento indispensable para entender la situación actual es el del papel de los medios de comunicación de masas. La única oportunidad que tienen las galerías para presentarse a la sociedad es durante el desarrollo de ARCO; momento en el que la atención mediática cae sobre el arte contemporáneo. Pero joder (perdón) ¡qué mal cae! Los medios de comunicación acercan casi siempre lo anecdótico de la feria y los más horroroso o menos representativo de ésta. No hay más que ver la cobertura que hacen de la feria. ¿qué vemos? Pues las piezas más polémicas (que no tienen por qué ser las mejores), la entrevista al alumno del instituto que visita la feria con su clase como pollo sin cabeza (oportunidad perdida), alguna entrevista a algún galerista (que luego pasa por postproducción y se extraen solo dos frases “somos optimistas” “concentramos nuestras ventas en estos días”), la pieza más cara, algunas de las más baratas y a Juana de Aizpuru en su stand con su pelo de colores (Un beso Juana)

¿alguien se acuerda de esta performance de Yann Leto en T20?
¿alguien se acuerda de esta performance de Yann Leto en T20?

Esto es lo que llega a nuestros hogares, al público en potencia. Un estereotipo alejado de la realidad, una caricatura tristísima…y así no se puede hacer que el arte contemporáneo en las galerías sea considerado o tenido en cuenta como opción de ocio u actividad cultural.

Si hay desconocimiento y las pocas referencias que se tienen de las galerías son tan distorsionadas, no podemos esperar que la misma afluencia que tiene un museo se reparta entre las salas de éstas.

Y bueno, qué decir de twitter cuando llega Arco… queda patente que en este país sobran humoristas (lo cual no es malo) pero falta un poco de sensibilidad (lo que si es preocupante). Hemos de empezar a crear público. Crear audiencia, que se puede, como vienen demostrando desde hace tiempo los centros de arte con sus programas de educación para jóvenes y no tan jóvenes que terminan convirtiéndose en asiduos visitantes.

Siempre ha habido iniciativas para tratar de acercar a la gente a las galerías. Algunas desde el asociacionismo de las salas de exposición (en ArteMadrid, Distrito 28004, Doctor Fourquet, etc…) desayunos, conferencias después de la inauguración, mesas redondas… y aún así no han surtido el efecto deseado. Me aventuro a afirmar que la difusión de estos eventos se ha realizado casi siempre en canales muy específicos y por eso nos hemos visto las caras siempre los mismos… Por otro lado, otras organizaciones ajenas a las galerías han realizado tours que algo han podido hacer para acercar el arte a un público nuevo. Ideas como la de A3Bandas, organizada por la asociación HablarEnArte o los tours organizados por ArtGalleryTour pueden haber aportado nuevos visitantes. Pero parece que a largo plazo son insuficientes. Por un lado porque se trata de ideas que se llevan a cabo durante un determinado periodo de tiempo (lo que duran las actividades en sí) y no se consigue fidelizar a unos participantes que, por otro lado, suelen estar ya familiarizados con las galerías y buscan en estas iniciativas una nueva manera de acercarse más profundamente a los artistas y las exposiciones. Por lo tanto, no podemos decir que los esfuerzos por acercar el público a las salas de las galerías esté siendo en vano, pero lo cierto es que no está siendo todo lo productivo que quisiéramos aunque esté siendo todo lo productivo que puede…

Uno de os recorridos de A3Bandas que pasó por la Galería Ponce+Robles. Foto: A3Bandas
Uno de os recorridos de A3Bandas que pasó por la Galería Ponce+Robles

Por otro lado, aquellas personas que se acercan a una galería por primera vez, no siempre se llevan una impresión positiva de la visita. En un museo el público sabe orientarse pues, se quiera o no, se conoce el código del museo (se puede deambular, no se puede tocar, se pueden realizar preguntas al personal o los mediadores culturales, etc…) sin embargo a la hora en entrar en una galería todo esto se viene abajo. Y nadie hace nada por corregir la situación. Muchas veces he entrado en una galería y no me han dado ni los buenos días. Aún estando sólo en todo el espacio. Es un momento clave para la fidelización del visitante. Contamos con las ventajas de poder entablar una conversación de tú a tú con nuestro público y obtener un feedback valiosísimo. Sin embargo la mayoría de las galerías obvian este hecho. No sabemos quién es ese visitante, quizá hoy no tenga para comprar una obra, pero quizá mañana sí. Si empezamos a crear público hoy, tendremos una cosecha de coleccionistas en el futuro. Hay que cuidar, por tanto, al visitante de una galería, independientemente de que pueda parecer que hoy no va a comprar. Acercarle una nota de prensa, introducirle la obra expuesta y quedar a su disposición aunque nos vayamos a sentar de nuevo detrás del ordenador para dejarle disfrutar sólo de la exposición. Es algo fácil y sencillo. Y en el futuro puede aportar grandes beneficios a nivel general (quizá no compre en nuestra galería, pero si en otra)

Llegados a este punto podemos concluir:

– Hay un absoluto desconocimiento del público sobre qué hace, o a qué se dedica una galería

– La imagen que arrojan los medios de comunicación sobre ésta dista mucho de la realidad.

– Las iniciativas por acercar las galerías al público han estado enfocadas a un público ya fidelizado o no han utilizado los canales adecuados para llegar al que no lo estaba.

Y me dejo el cuarto punto para el final. No hay audiencia. No hemos creado público nunca.

El museo tiene visitantes porque está concebido para ello y ejerce una fuerza de atracción hacia el conjunto de la sociedad. Por otro lado, algunos centros llevan formando audiencia desde hace tiempo. Claros ejemplos de ello son el MNCARS o especialmente el CA2M con su programa para jóvenes que terminan siendo adultos que siguen visitando el museo y otros tantos, claro. Si salimos al extranjero encontramos ejemplos a imitar por doquier.

El Ca2M tiene un programa educativo referente en lo que a educación se refiere. Foto: Saposyprincesas.com (expo de Carlos Garaicoa)
El Ca2M tiene un programa educativo referente en el o que a educación toca Foto: Saposyprincesas.com (expo de Carlos Garaicoa)

Las galerías, por el contrario, nunca se han entendido como punto de encuentro sino como punto de venta. No se han sabido vender como el lugar en el que encontrar nuevas experiencias y nuevos artistas (como el museo). Y no hablemos ya de formar audiencias…no me consta que ninguna de ellas haya hecho esfuerzos por atraer a jóvenes a sus salas, mucho menos a niños.

No es difícil caer en la tentación de culpar al contenido de las exposiciones de las galerías en contraposición al contenido de las exposiciones de los museos. Pero en realidad culpar la programación de la galería es un error. Hay que culpar el hecho de que en este país no se ha cultivado jamás las inquietudes artísticas. Y de esto no hay que culpar a los departamentos de educación de los museos sino a los planes de educación de los distintos gobiernos que han ido desterrando poco a poco las artes y las humanidades de los programas lectivos. De modo que las escuelas y colegios se han convertido en máquinas de crear ciudadanos productivos, obviando por completo que han de ser seres humanos para poder desarrollarse plenamente como tales en una sociedad. Y pagamos ahora las consecuencias. Si lo hubiéramos hecho bien desde el principio a día de hoy tendríamos un público que no estaría visitando todas y cada una de las exposiciones, pero seguro que después de haber desarrollado un gusto artítistico, estaría más atento para ver si tal o cual galería expone obra nueva de ese artista nuevo que tanto le gustó la última vez que visitó el MUSAC (y quién sabe si comprando arte, dinamizando el mercado artístico y apoyando la creación en general). Hoy tendríamos que estar formando las audiencias de mañana y sin embargo el sistema educativo sigue relegando las humanidades y las artes a un segundo plano en pos de crear máquinas productivas. Total, el espíritu humano ya se lo enseñará el Trending Topic de turno. (Y perdón de nuevo por el tono pero esto me lleva a los demonios).

No, el problema no es el del contenido de las galerías. El problema es que no hemos sabido en su día cultivar el público que deberíamos tener hoy. Si lo hubiéramos hecho, los medios de comunicación transmitirían en sus telediarios una imagen muy distinta de lo que es ARCO pues sus espectadores sabrían qué sucede en una feria de arte.

Creo que podemos concluir este diagnóstico apuntado a una carencia de estrategia de creación de público, métodos erróneos y poco eficaces para acercar las galerías al público y por otro lado, la dificultad de no contar con el apoyo de los medios de comunicación.

Una galería, aunque sea un espacio comercial de venta, no debería olvidar nunca que cumple una función social bastante importante dentro del tejido creativo y artístico de un país. Primero el de servir de escaparate a artistas (aunque estos últimos cada día estén buscando nuevas fórmulas para tratar de evadir la figura del intermediario) y segundo el de formar parte del conjunto de espacios expositivos, además con la flexibilidad que le otorga estar fuera del espacio institucionalizado. Y ni que decir tiene que los espacios expositivos son siempre pocos. No creo que haya empresas que tengan más fácil el poder cumplir con una estrategia de responsabilidad social corporativa. El de devolver algo a la sociedad, un servicio más, un extra para mejorarla en la medida de lo posible. Algo que nunca deberían olvidar. Claro que también sería deseable tener una sociedad que valorara eso…con sus becas para la creación, el apoyo de la presencia de arte español en las ferias internacionales…etc, etc…

Pero todos estos esfuerzos son en vano si no tenemos un público preparado y ávido de arte contemporáneo.

Por cierto, entrar en las galerías es gratis.

Blasfemias de la ostia (sin hache). Abel Azcona puede dormir tranquilo

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Foto: Jot Down

Abel Azcona (Pamplona 1988) Ha sembrado la polémica de nuevo. Se está exponiendo en la sala de la plaza Serapio Esparza de Pamplona, y hasta el día 17 de enero, su pieza “Amen” dentro de la muestra “Desenterrados”. En esta obra, el artista presenta la palabra “Pederastia” formada por 248 hostias consagradas que el mismo artista recopiló (creo que es la palabra más correcta en este caso) en misas de Pamplona y Madrid. Recopilar, porque cuando vas a comulgar, nadie te dice qué tienes que hacer con la hostia. Se supone que te la vas a comer al ser el cuerpo de Cristo y emular en cierto modo lo que Jesucristo hizo en la Última Cena. Hay que recalcar el uso de “recopilar, almacenar, coleccionar,etc…” frente al uso que otros medios he visto que hacen del término “robar”. No, ojo, robar es cuando sustraes algo y hurtar es la acción de hacerlo sin ser detectado en el momento. Cuando se va a comulgar, te dan en mano una forma y no te dicen lo que tienes que hacer con ella (hasta donde yo sé).

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Al grano: Abel Azcona ha formado la palabra “Pederastia” con las formas tomando su experiencia personal de nuevo como punto de partida de su obra. Y esto no ha gustado a mucha gente. La asociación de abogados cristianos ha interpuesto una querella contra Abel Azcona por “profanación” y posteriormente la delegación del gobierno ha trasladado a la fiscalía un informe sobre la exposición para ver si ésta puede estar incurriendo en un delito contra los sentimientos religiosos, recogido en el artículo 524 y 525 del Código Penal.

Esta no es la primera ni la última vez que arte y religión chocan. De hecho lo hacen constantemente al rededor de todo el mundo. Y es en este tipo de choques donde se mide la libertad que se presume defienden las normas, leyes o constituciones de un país. Porque el movimiento se demuestra andando.

En España la Constitución defiende la libertad creativa en su artículo 20.

Artículo 20
    1. Se reconocen y protegen los derechos:

      a)A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

      b)A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

      c)A la libertad de cátedra.

      d)A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

Regido por el apartado 4

  1. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

No debemos echarnos las manos a la cabeza. Vivimos en un estado de derecho en el que la libertad creativa está defendida por nuestra constitución y del mismo modo lo están las creencias religiosas. Es solo una cuestión de interpretación. Interpretación por parte de los supuestos ofendidos, e interpretación de los artículos y los actos por parte de las instituciones judiciales.

Abel Azcona, deberá ahora defender que la intención de su obra no es la de ofender, por lo que la Asociación de Abogados Cristianos verá desestimada su demanda. Si el fiscal viera (y en este caso personalmente lo veo más factible, aún lejano, que en otros casos como el de Eugenio Merino con Franco) que la intención de Abel Azcona es la de ofender, podría admitirse a trámite la demanda y comenzaría un proceso de enjuiciamiento contra el artista (muy poco probable). La Asociación de Abogados Cristianos podría entonces personarse como acusación particular, pero habiéndose sentado el precedente de desestimación por la fiscalía…dudo que quisieran gastar fuerzas de ese modo.

Foto: Mikel Saiz
Foto: Mikel Saiz

Por otro lado, sin intentáramos aplicar algún artículo del Código Penal, los dos casos que podrían aplicarse (524 y 525) creo que se me quedan bastante cortos…

Artículo 524 (Este se lo sabe muy bien Rita Maestre)

El que en templo, lugar destinado al culto o en ceremonias religiosas ejecutare actos de profanación en ofensa de los sentimientos religiosos legalmente tutelados será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses.

Artículo 524 redactado por el apartado centésimo quincuagésimo segundo del artículo único de L.O. 15/2003, de 25 de noviembre, por la que se modifica la L.O. 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal («B.O.E.» 26 noviembre).Vigencia: 1 octubre 2004.

El acto en sí no ha sido ejecutado en el templo, sino fuera de él. Si consideráramos “sacrilegio” el hecho de llevarse la hostia a casa con premeditación y alevosía para posteriormente someterla a escarnio o burla, tampoco se nos podría aplicar este artículo, pues sacar la hostia del templo, como acto, no puede ser considerado sacrilegio. Y, de verdad, ¿seis meses o un año poder cárcel sacar una hostia de la iglesia cuando ésta, que yo sepa, no dice en ningún lado que se debe tomar en la casa de Dios?

Artículo 525

1.Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan. públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

2.En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

He ahí, para ofender. No se puede aplicar este artículo a un sujeto que está ejerciendo su libertad artística. La intención de Abel Azcona no es la de ofender. No hay dolo y al no haberlo, no se le puede aplicar este artículo.

Si hay alguien a quien el ejercicio de libertad creativa de un artista le molesta, habrá de estudiar primero cual es la intención. Si te tiran a dar (como en el caso posterior a la primera demanda contra Eugenio Merino, por el colectivo de artistas antifascistas) puedes defenderte siempre y cuando se te reconozca el derecho al honor (como en este caso particular en el que a la Fundación Francisco Franco no se le reconoció el derecho a cuidar del honor del dictador). Pero si te están ofendiendo como efecto, digamos, colateral de la acción artística…¿se siente? Bueno, la constitución española no te protege. Te protege en casos flagrantes, pero en caso de daños derivados de la práctica artística, protege antes la libertad creativa. Y yo estoy contento por ello.

Foto: Adriana Cárdenas
Foto: Adriana Cárdenas

Ahora bien. Personalmente creo que hay que medir bastante bien las consecuencias de nuestros actos (siendo artistas). Provocar por provocar puede levantar mucho polvo mediático, pero lo cierto es que ya no sorprende a casi nadie. Nunca he sido especialmente fan del trabajo de Abel. Me parece interesante hasta un cierto punto, pero termina cansándome tanta hiperexposición desde un punto de vista siempre tan personal y más después de haber superado, joder, con creces, la exposición de lo obsceno.

La mala fama no existe. Pero desde luego un exceso de fama hace que los cauces por los que tu trabajo llega al público sean desviados y el espacio expositivo se sustituya por el ágora de internet y los medios de comunicación donde el mensaje del artista y su obra se distorsionan por completo dejando solamente una caricatura. Y los artistas no trabajan para que su obra llegue en forma de caricatura; eso es precisamente lo que le ha pasado a la obra de Abel: casi siempre ha llegado como un chiste más que como un trabajo riguroso (porque lo ha hecho llegar quien no debía, centrando la atención en aspectos distintos a los meramente artísticos)

Podría, por otro lado, tirarme una puñado de hojas escribiendo sobre la hipocresía de todos aquellos que se ven ofendidos por la acción de Abel y no emplean ningún tipo de acción legal ni civil contra aquellos que manchan el nombre de la Iglesia Católica. ¿Cuántas manifestaciones ha habido de cristianos católicos pidiendo el fin de la pederastia en sus sacristías o pidiendo penas más duras? En fin, que me enervo.

Celebremos que vivimos en un estado que, aun con todas sus cosas malas, tiene una constitución que, aun con todos sus fallos, defiende algo tan sagrado como la libertad artística.

 

Si quieres conocer más de cerca a Abel Azcona y  su trabajo, aquí hay una extensa entrevista de Josep Lapidario en (adivinad) Jot Down.

 

La artista, la crítica y el galerista

Este artículo no pretende criticar ni juzgar, sino hacerse eco de dos debates necesarios e interesantes.

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De izquierda a derecha Paloma Polo (artista) Elena Vozmediano (crítica) y Guillermo Romero (galerista).

 

Se ha desatado en los últimos días una pequeña discusión que no llega a polémica y que apenas ha salpicado ni ha hecho ruido a propósito de la última exposición Unrest de Paloma Polo en la galería Parra y Romero. En este debate se ha puesto de manifiesto una de las paradojas más habituales en lo que a arte contemporáneo se refiere y uno de los más claros problemas del sistema galerista de España. Por un lado la difícil comunión entre arte comprometido y sistema; y por otro el problema de comunicación entre galerías y público.

¿Cómo encajar el arte aparentemente activista en un sistema cultural que polariza las posiciones y tiene, por tanto, la capacidad de legitimarlo o deslegitimarlo según cumpla o no determinada militancia política? Qué pregunta más larga…

Empecemos por el principio: Parra y Romero inaugura la temporada 2015/2016 con una exposición de Paloma Polo; desde hace tiempo, una de las voces más reconocidas y destacables del panorama contemporáneo español y representante española en la 55 Bienal de Venezia. En esta exposición, con la que la galería madrileña participa en “Apertura 2015” , Paloma presenta una película/documental y una serie de fotografías. En sendos casos, trabajos con carga política.

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El momento efímero de disidencia queda fosilizado e inerte una vez transcurrido. Foto: Acción Española

El trabajo llama la atención de Elena Vozmediano quien escribe su habitual crítica en las páginas de “El Cultural” de “El Mundo” y después de subrayar la obvia militancia de Paloma Polo por una de las partes, hace referencia al título de la serie fotográfica, ya en el final de su artículo: “El momento efímero de disidencia queda fosilizado e inerte una vez transcurrido, se titula, melancólicamente, la serie; el activismo artístico conoce sus paradojas. Y más cuando la obra se comercializa en una lujosa galería del barrio de Salamanca.

No es difícil imaginar que son 38 palabras que van a hacer correr bastantes más…

La primera en contestar es Paloma Polo que lo hace a través de su cuenta en Facebook. No es una contestación directa, sino más bien una reflexión del fondo de las palabras de Elena Vozmediano.

El texto de Elena Vozmediano, “Paloma Polo, ¿de qué lado estás?”, escrito con motivo de la exposición que he presentado recientemente, ha suscitado, por mi parte, una serie de reflexiones que considero muy oportuno compartir públicamente.

Elena cierra el texto con una afirmación que ha de analizarse en profundidad: “el activismo artístico conoce sus paradojas. Y más cuando la obra se comercializa en una lujosa galería del barrio de Salamanca.”

De esta aseveración se podría lógicamente inferir que los artistas políticamente posicionados no han de poner su trabajo a la venta. A bote pronto, este reclamo podría resultar razonable. Sin embargo, tal y como están las cosas en los contextos culturales y políticos en los que trabajamos no parece razonable esperar que un artista pueda ser un trabajador asalariado más, desafortunadamente. Por lo tanto, la lógica que sostiene el argumento de Vozmediano nos puede llevar fácilmente a asumir que un artista no posicionado políticamente, o un artista que no responda con posturas explícitamente anti-capitalistas y anti-imperialistas es más digno de ser remunerado económicamente por su trabajo o es más coherente. De ahí también podrían destilarse otro tipo de asunciones. Por ejemplo, que los artistas políticamente posicionados sólo han de mostrar su trabajo en contextos en los que la mediación del mercado sea tácita o esté velada o supeditada a otros intereses (culturales, sociales) supuestamente más puros. O que el artista políticamente posicionado ha de ser mantenido por otros (por ejemplo, su familia) o no ha de ejercer su práctica a tiempo completo.

Es precisamente este afán de evitar las contradicciones que nos impone la mercantilización agresiva de la cultura lo que nos puede conducir, finalmente, a escenarios si cabe más paradójicos. Como puede ser creer, siguiendo la lógica que articula la aserción de Vozmediano, que el arte políticamente posicionado ha de quedar fuera de las plataformas más establecidas de la industria cultural. ¿A quién beneficia esto? Desde mi punto de vista esto parece beneficiar más a los capitalistas que al desarrollo de un arte humanamente progresista.

Ahora bien, tampoco vayamos a engañarnos pensando que con ocupar cualquier plataforma del establisment cultural tenemos batallas ganadas o somos parte de alguna solución. El capitalismo tiene la capacidad de absorber cualquier radicalidad, a veces esta se reprime y censura brutalmente pero la mayor parte de la veces el pensamiento radical se adapta, transforma, recicla o exprime, llegando a incluso a convertirse en algo que termina siendo irreconocible para quién lo generó.

Los artistas e intelectuales de la cultura tenemos por delante grandes desafíos que enfrentar. Considero que es mejor enfrentar las contradicciones y discutir sobre ellas que tratar de evitarlas.

A modo de ejemplo o sugerencia creo que los artistas deberíamos asumir una competencia y responsabilidad mucho mayor en todo lo que concierne a los públicos y en general a nuestra comunicación con la sociedad y actuación en la vida cotidiana. También deberíamos estar mucho más organizados, unidos y preparados para luchar por una transformación más humana, social y política de las instituciones de la cultura. E involucrarnos infinitamente más en la educación, artística o de cualquier índole.

Queda mucho por hacer, pero quizá debamos comenzar por desarrollar una reflexividad crítica, más humana y filosófica, que pueda sentar las bases de actuaciones verdaderamente coherentes.

Por último, a modo de nota aclaratoria, quisiera decir que yo nunca he presentado mi trabajo como activismo artístico ni lo entiendo así. Mi trabajo artístico es eso, trabajo artístico (con sus limitaciones, contradicciones o dificultades). Es cierto que a veces hago trabajo activista, pero para mi existe una diferenciación muy clara. Y con esto no quiero hacer de menos ni al arte ni al activismo. La política puede ser un procedimiento de verdad, pero el arte también.

De no haber sido por las palabras de Vozmediano, probablemente nos habríamos perdido la reflexión de Paloma Polo que, a mi parecer, es un ejemplo clarísimo de la necesidad de discursos artísticos bien fundamentados o refundamentados como el suyo. Palabras que vienen a contestar a la pregunta ¿Para qué sirve un artista hoy en día? Y al mismo tiempo justifican la pregunta ¿Para qué sirve la crítica?

De todo este debate el que más me inquieta es el de la expresión política vendiéndose y reafirmando el sistema contra el que se revela y siendo posteriormente reabsorbido. Cuando era un adolescente me ponía enfermo que las canciones reivindicativas de Ska-P estuvieran siendo distribuidas por una multinacional como Sony-BMG y me tomaba muy en serio la militancia con mis ideas. Hoy en cualquier fiesta de pueblo ponen el Vals del Obrero y los más makokis lo bailan como si les fuera la vida en ello sin entender nada. Luego uno termina también relajándose en estas posturas. Más por pereza que por conciencia real… pero ¿no queda la paradoja ahí, latente en el fondo de una conciencia mal callada? Paloma defiende su postura afirmando que su trabajo no es activista, sino meramente artístico. Pero el juicio queda en manos de los demás…¿o no?… La coherencia está en nuestros ojos, pero no creo que tenga que ser tan grande como para impedirnos ver que el trabajo de Paloma Polo va más allá, como ella misma afirma, de una mera militancia. Es más, la militancia no importa. No le preocupa. Y aunque ese juicio resida en los que estamos al otro lado, queda completamente obviado por las fotografías en sí. Es decir, lo artístico consigue sobreponerse a esa supuesta falta de “coherencia”. Y no es algo que todo el mundo pueda conseguir.

Santiago Sierra y el arte político
Santiago Sierra y el arte político. El mismo que rechazo el premio Nacional de Artes Plásticas, hablando de arte y militancia

Ivan de la Nuez publicó no hace mucho en “El Estado Mental” un artículo muy interesante sobre la legitimación de las prácticas capitalistas a día de hoy en el arte y terminaba diciendo, para dar otro enfoque a lo que nos atañe: “Somos, en fin, otra franquicia llamada Arte Contemporáneo, desde la cual validamos las prácticas del capitalismo más salvaje mientras nos permitimos sublimar las teorías del socialismo más cándido.”

Juzguen, que estamos aquí para eso.

Es por alusiones cuando al poco entra en el debate (llamarlo polémica es demasiado y creo que es más bien un intercambio de puntos de vista que terminan alimentándose unos a otros y enriqueciéndose) Guillermo Romero Parra, responsable de la galería donde se expone. Cargando sin maldad ni rencor el estigma de todas las galerías: La distancia que los separa de la realidad social y el estereotipo de que las galerías son solo para los que se pueden permitir “el lujo”.

Querida Paloma Polo, te felicito por el texto y por la exposición, nos sentimos muy orgullosos.

Sobre la comercialización de una obra de carácter político en un contexto comercial, no voy a entrar porque es evidente la respuesta, no es algo nuevo, por eso quizás resulta sorprendente esta reflexión naif del asunto.

En referencia al comentario de “lujosa galería del barrio Salamanca”, es la primera vez y probable la última que comento en público una crítica, respeto todas, aprendo de ellas, las valoro y ésta por supuesto también. Pero me ha dado mucha tristeza porque se ha publicado en el marco de Apertura, una iniciativa que fundamos para acercar las galerías a la gente, hacerlas cercanas y accesibles, en definitiva una utopía que no deberíamos plantearnos a estas alturas. Si nos defines como lujosas, ¿qué mensaje transmitimos a la sociedad?.

Comentarios como éste, precisamente son los que las galerías de toda índole tenemos que pelear desde hace muchos años, para que no se nos considere lujo, sino cultura. Por eso entrar en estas valoraciones evidencian nuestro nivel evolutivo, y cuestionan no solo el papel de la galería en la sociedad, si no el de los artistas, los comisarios, los museos, la prensa especializada y por ende los críticos también. Me encantaría, Elena Vozmediano, y hago pública esta invitación con cariño, que vinieras a ver desde dentro como trabajamos a diario en una galería española, cuantos proyectos podemos sacar adelante a un nivel equiparable al de otras galerías internacionales que poseen mayores recursos, y después nos digas donde ves el lujo. Pero que voy a contarte yo que la mayoría de colegas no puedan decirte también. Según el filósofo Yves Michaud sobre El Lujo, “el verdadero lujo es el de la sencillez y la distinción de las cosas simples y esto resulta muy caro también”, y en esto las galerías tenemos mucho que decir.

Y aunque pueda parecer que las palabras de Guillermo solo salvan su “imagen” en realidad lo que defienden va mucho más allá de limpiarse esa especie de “culpa” que nos autoimponemos cuando nos cuelgan el adjetivo “lujoso”. Por más que las galerías de Madrid (hablo de lo que tengo más cerca y conozco mejor, hace 6 años colaboré con la galería Parra y Romero y desde entonces han sido mis amigos) se esfuerzan e impulsan iniciativas que tratan de acercar el arte contemporáneo al gran público, éste no se ve seducido por la programación de éstas más allá de las cervezas que se les pueda dar en el opening de turno. Es triste, pero es así. Cualquier esfuerzo de las galerías por hacer llegar al público general el trabajo de los artistas será siempre en vano. Y la razón es bien sencilla: el público no sabe. La gente de la calle no sabe. No es cuestión de sacar el dedo y acusar de ignorantes e incultos. Es cuestión de buscar culpables, y no es difícil encontrarlos (helos ahí, los que destierran la filosofía de los planes de estudio de bachillerato, los organismos públicos invirtiendo en un ocio de consumo más que en cultura, etc…) Lo realmente difícil es revertir la situación. ¿Cómo puedes explicarle a alguien el trabajo de un artista si no le han dado jamás las herramientas para entenderlo? Con un poco de suerte, en su juventud pisó el Prado con el colegio más emocionado por estar perdiendo clase que por Tiziano o por Goya. Quizá sucediera algo parecido con sus visitas al MNCARS. Muy pocos son los que han recibido un estímulo creativo, los que han cogido un pincel y se han dado cuenta de que no podían hacerlo ellos, los que han pensado que se puede esculpir en algo más que arcilla. Estamos arrastrando un retraso cultural y artístico de dimensiones brutales. Suerte que parece que las nuevas generaciones cuentan con mejores herramientas (ahí están los departamentos de educación de CA2M, MNCARS, Educathyssen…) para entrenar su mirada. Y recordemos que la educación no es un fenómeno restringido a la escuela, sino a toda la sociedad.

Volviendo a la aseveración de Elena, ésta tampoco ayuda, como afirma Guillermo. Lujo es poder disfrutar gratis de las exposiciones y de la programación que las galerías de Madrid tienen a día de hoy. El comprar o no una obra pasa del plano cultural al plano comercial. Y son dos planos que, en una galería, aun paralelos, son distintos. Y es algo que deberíamos empezar a discernir con claridad. La escasa visibilidad de las galerías de arte contemporáneo como dinamizadores del entramado cultural de una sociedad no existe. Los medios de comunicación envían una imagen completamente irreal siempre envuelta en inauguraciones, openings de gente trajeada (casi siempre superando los 40), snobismo, ARCO y su pieza sensacionalista de turno…y poco más. Dando una imagen como ésta, el ideario del público general sobre las galerías tendrá que cargar (además de con el estigma de una mirada poco “entrenada”) con los estereotipos de High Class y su consecuente “eso no es para mi”, “yo no pinto nada allí”, “me van a mirar mal” y demás comentarios que he llegado a escuchar al invitar a amigos y conocidos a galerías.

Sacando algo en claro de este asunto, del cual se podría reflexionar más concienzudamente y espero que los lectores de este blog se animen a ello, me atrevo a afirmar que la militancia está sobrevalorada y perder la oportunidad de luchar contra algo desde dentro no hace sino dar alas, mientras que haciéndolo, el efecto es aún mayor por convertirse en un arma de doble filo. Solo es una muerte más lenta y quizá más dulce. Y por otro lado las galerías van a seguir con en el estigma de “esto no es para mi” mientras no sean todos los engranajes de la cadena artística/cultural y social los que se inmiscuyan en despertar a la gente y hacer que, como dijo Dora García,  todos nos demos cuenta de que el arte es para todos pero solo una élite lo sabe.

Foto: Nicola Mariani
Foto: Nicola Mariani

 

“Ahora es el momento” Basquiat en el Museo Guggenheim de Bilbao

portraitHoy en los mercados del arte y en las grandes casas de subastas se llegan a pagar sumas astronómicas por las obras de Jean-Michel Basquiat (1960 – 1988) Casi siempre que sale a la palestra, es porque algún magnate se ha dejado una suma considerable de dólares en un lienzo del artista afroamericano más importante de todos los tiempos.

Esto podría hacernos pensar que al pobre Basquiat, como a tantos artistas que han muerto, ya solo le queda salir en las noticias a golpe de romper records de cotización. Sin embargo a día de hoy su obra sigue estando fresca, sigue siendo un trabajo pertinente con nuestros días. Quizá porque de por sí ya lo sea su estilo, quizá porque los tiempos, cada vez, se van pareciendo más a aquel Nueva York de los 80.

Sea como fuere, la exposición Ahora es el momento que exhibe cerca de 100 obras en el Museo Guggenheim de Bilbao, se hace una exposición muy accesible. Probablemente porque la temática de Basquiat no nos es ajena, hemos interiorizado sus métodos y técnicas y su lenguaje y su código sea fácilmente reconocible.

Con poco que se haya vivido, el estereotipo mental que se tiene de los ochenta en Estados Unidos, o al menos el que creo se ha adoptado a través de cómo se han modelado a sí mismos, es el de Sida, Raperos, las calles de Nueva York – Los Ángeles – Chicago, drogas, graffitis, el subyacente conflicto racial, Mtv, Reagan, IBM y liberación de la diversidad sexual (gracias Nan Goldin). Creo que más o menos todo el mundo es capaz de llegar a estos estereotipos al minuto de rememorarlos un poco. Y gran parte de estos temas entroncan de lleno con el trabajo de Basquiat y serán abordados en sus obras de una manera más o menos directa.

Dark Race HorsePor ejemplo, en la segunda de las salas “Héroes y Santos”, probablemente la mejor de todas, nos encontramos el homenaje que Basquiat rinde a la figura del hombre negro. Atletas y boxeadores son representados como héroes, dignificándolos a ellos y a su raza reivindicando su papel y gloria frente al “ninguneo” al que les ha condenado la historia escrita por el hombre blanco. Una especie de golpe en la mesa que equilibra de alguna forma la balanza y hace justicia. Son probablemente las piezas más emocionantes, en las que el espectador capta con gran facilidad el sentimiento de orgullo. No son necesarias grandes intuiciones, es algo tan evidente que hasta la mirada menos ejercitada puede darse cuenta. Si se encuentra uno delante del cuadro Dark Race Horse (la pierna de Jesse Owens) no puede evitar que se le llene el pecho un poco (pero claro, para eso hay que saber que Jesse Owens fue el atleta americano y negro que aplastó a los atletas arios de Hitler en los Juegos Olímpicos de Berlín 36, he ahí la clave del contexto). Sus héroes son al mismo tiempo santos, con ese halo de sufrimiento, martirio y dolor que llevan implícitas esas figuras y el color de su piel.

En lo que se refiere a la temática de sus obras, la senda continúa con las dualidades que se establecen en su obra al tratarse de un artista que se mueve en dos planos o escenarios distintos: por un lado es un insider por estar dentro del sistema del arte desde el inicio de su carrera, pero por otra parte en un outsider por estar lejos del estereotipo de artista blanco aburguesado y no querer entrar en el juego. Así en sus obras también se observa esa dualidad del bien y del mal, de lo negro y lo blanco, convergencia y conflicto en un escenario de tensiones sociales, económicas y de poder.

Basquiat en un fotograma de su película Downtown 81
Fotograma de Downtown 81

La temática de la obra se desarrolla en un escenario que Basquiat explora, entiende y cartografía: Las calles. Y de ellas nace además su estilo y su lenguaje además de su temática. Aunque no se consideraba un grafittero al uso, lo cierto es que es una técnica que adopta y adapta a sus lienzos. La calle se convierte en el sujeto de su obra amén de su objeto. En la exposición se ve un claro ejemplo con un trozo de pared de Nueva York (una especie de simbiosis entre chapa de metal y contrachapado) del que Basquiat se ha valido para crear una obra. La ciudad, es el soporte además de la protagonista, en algunas ocasiones, de la obra.

Basquiat demuestras así saber jugar con variedad de soportes: en las salas cuelgan sobre todo lienzos, pero también hay obra en papel (algunos parecen, por lo ajados que están, sacados de una papelera, elemento marcadamente urbano) en tela e incluso en cerámica.

Untitled 1982
Untitled 1982

El estilo de Basquiat es fácilmente indentificable. Y el público que ignorara su obra ahora pulula por el mundo sabiéndolo reconocer después de la exposición. A parte de los elementos que se repiten (como la corona de tres puntas, los halos de santidad) sus obras se distinguen por la esquematización de los cuerpos (que casi siempre se representan con los brazos levantados y muy simplificados) la utilización del texto, de elementos importados del comic, y un uso del color que no respeta los límites impuestos por otras pinceladas.

La retrospectiva de Basquiat también incluye obras que ejecutó junto a Andy Warhol ayudando no sólo a una mayor comprensión del artista, sino también de su contexto. En estas obras la influencia de Warhol es más que patente con objetos de consumo, recursos publicitarios, etc… Pero sin dejar nunca de lado la temática de Basquiat. En esta sala, llamada simplemente “Colaboraciones” encontramos dos piezas consecutivas que llaman la atención. Por un lado Peruvian Maid en la que de la superficie del lienzo “sale” una caja de madera, y Oreo, un lienzo en el que una galleta internacionalmente conocida, símbolo de la sociedad de consumo resulta un poema paradójico en el que las tapas de galleta negra encierran dentro una creama blanca en un sugerente juego visual en el que entran de nuevo en juego las “dualidades” o tensiones a las que me refería anteriormente. Hablaba Basquiat que “Oreo” era la forma que se tenía en el Slang de los 80 en Nueva York para designar a los afroamericanos que se habían olvidado de la lucha racial y vuelto en contra de su propia identidad.

Peruvian Maid
Peruvian Maid
Oreo 1988
Oreo 1988

Si las obras con Andy Warhol sirven indirectamente para contextualizar la obra de Basquiat, también lo hacen otros dos elementos que aprovechan espacios “muertos “ de la exposición para ilustrar el espíritu y el punto de vista racial que impregnaba toda la carrera. Por un lado, el discurso del Doctor Martin Luther King “I have a dream”justo en un espacio de frontera entre dos salas, en la aduana para salir de la sala donde el hombre negro es encumbrado como santo y héroe (es difícil no estremecerse después de ver tanto orgullo). Y por otra parte, en el transbordo largo que se realiza por una de las pasarelas en la que suena una pieza de Charlie Parker llamada Now’s the time.

Basquiat introduce en sus obras también de una manera más somera, influencias extraídas del boyante ambiente cultural en el que se movía y se había movido desde pequeño. Así encontramos referencias a Beethoven en “Eroica”, al rap, al funk e incluso al punk. También formó su propia banda de música, participó en una película y estuvo saliendo con Madonna. Nada, una vida normalita.

Eroica 1987

Ahora es el momento llega además a tiempo a un escenario como el que vivimos actualmente en el cual, aunque la ciudad haya sido relegada en parte por la ciudad invisible que es internet, sigue habiendo conflictos raciales, sigue habiendo una dualidad entre el bien y el mal también a nivel artístico (con el eterno debate de alta y baja cultura, mainstream, Bourdieau, etc…) Basquiat no está ausente, Basquiat no ha caducado, sigue estando, para bien y para mal, bastante vigente. Y a pesar del paso del tiempo, pocos artistas han conseguido que su obra trascienda y se siga hablando de ella y resultando tan interesante y atractiva. Y no quiero culpar a los mercados del arte de ello, creo que aunque hayan podido colaborar para que Basquiat esté siempre en el candelero, hoy hablamos de su obra por méritos propios. No porque haya vuelto a batir su récord. Eso son meras anécdotas.

Es una exposición completa, accesible, fácil, entretenida, sorprendente y bastante divertida. Probablemente hasta dentro de 6 u 8 años no volveremos a tener una exposición tan instructiva para gente que aún no se haya acercado al arte contemporáneo. Esta puede ser la excusa perfecta para introducir al amigo, al cuñado o al jefe que te dice “eso lo puedo hacer yo” y demostrarle que claro que puede hacerlo. Pero hay que ponerse a ello. Explicarle por qué se hace así. Y por qué no le va a salir lo mismo. Si te toca vivir una época y un escenario de mierda y eres lo suficientemente ignorante como para decir que lo puedes hacer tú, lo intentarás imitando y probablemente fracasarás. Si te toca una época vibrante, estimulante, llevas una vida frenética en un escenario que te acompaña en todas las facetas, serás un artista íntegro. Si en el futuro consigues que tiempo y escenarios puedan dialogar con tu obra podrás ser Basquiat. De los mercados, mejor hablamos otro día.

Es mi Picasso y me lo llevo donde quiero

Cabeza de Joven. Picasso 1904Yo creía que iba a perder la oportunidad de escribir sobre el caso del Picasso que Jaime Botín guardaba (seamos buenos, guardaba) en su lujoso yate. ¡Pero no! Porque el susodicho cuadro sigue saliendo en los medios. Sospecho que hay que ser muy ingenuo para pensar que el banquero (porque don Jaime es hermano, por si no lo saben, del desaparecido Emilio Botín) estaba sacando a Cabeza de mujer joven a dar un paseo por el Mediterráneo.

Si se quieren conocer más detalles del embrollo, aquí y aquí pueden encontrar artículos de distintos medios. Pero hago un resumen rápido, y me meto en faena. La casa de subastas Christies, a petición del banquero,  solicita en diciembre de 2012 al Ministerio de Educación y Cultura poder sacar de España un cuadro que él mismo había comprado en Londres en la Galería Marlborough. El ministerio de Educación le deniega el permiso aludiendo, según informe de MNCARS, que se trata de una obra excepcional de un periodo del pintor malagueño del cual no se tienen muchas piezas en España y, por lo tanto, ésta ha de quedarse en suelo español.

¿Por qué tiene que pedir permiso el señor Botín para sacar algo de su propiedad fuera de España? Porque la Constitución Española (¡oh sorpresa!) recoge la protección del patrimonio cultural en su artículo 46. Este “patrimonio cultural” , así en abstracto, puede estar formado por bienes individuales o conjuntos históricos y ser clasificado según sean bienes muebles (que se pueden “mover) o bienes inmuebles (edificios). Y en estas categorías tan grandes se incluye cualquier bien con mas de 100 años de antigüedad. Casi nada… Pero ahí no acaba la cosa: podríamos luego dividir esos bienes entre privados, públicos y eclesiásticos. Pero como en este caso se trata de un bien privado, nos vamos a centrar en ello y vamos a obviar los otros dos casos (porque la ley se aplica de manera distinta).

Si esto no está suficientemente liado, podemos hablar de cómo estas competencias en materia de cultura que debería estar ejerciendo el Estado, fueron transferidas con mayor o menor tino a las comunidades autónomas en el año 91. Las cuales acataron de distinta manera la recepción de competencias que en muchos casos no sabían ni como manejar teniendo que generar su propio régimen de protección jurídico. De este modo algunos bienes de interés cultural (de aquí en adelante los llamaremos bics) estaban clasificados como tales por el consejo de ministros (el órgano competente para otorgar dicho status hasta el 91) pero luego llegaba a las comunidades autónomas y no se sabía muy bien que hacer con ello. Pero en este caso, el cuadro de Picasso nunca fue denominado BIC ni por el Estado (antes del 91) ni por ninguna Comunidad Autónoma (después del 91), lo que no implica que se pueda hacer con él lo que se quiera, pues aún así hay que pedir permisos.

Ahora que ya conocemos un poco más del derecho del patrimonio cultural, podemos empezar a acercarnos al caso que nos atañe:

jaimebotin

El señor Botín solicitó el permiso via Christies en el año 2012 para poder vender su obra a través de la casa de subastas. Se le denegó, y se recurrió la decisión a un órgano superior. Mientras tanto, el cuadro estaba en “un buque atracado en un puerto español” (sic) y supuestamente era propiedad de una empresa británica dedicada al transporte marítimo. A posteriori no se demostró que la dueña fuera la empresa sino que ésta tenía el cuadro en su poder por “una cesión temporal”.

Podríamos empezar a divagar sobre quién es el dueño del cuadro y hasta que punto el Estado tiene potestad sobre un cuadro que se pintó en el extranjero, se compró en el extranjero y ha tenido como domicilio el extranjero. Pero es aquí cuando todo esto queda en agua de borrajas, pues el cuadro fue encontrado cuando ya estaba preparado (embalado) para ser expedido a Suiza. Con la mala fama que tiene últimamente el país helvético cuando los banqueros se meten por medio…

¿Entonces? Podemos pensar que el señor Botín pide vender el cuadro en Christies y la casa de subastas, en un ejercicio de profesionalidad, pone en marcha la maquinaria burocrática para ello pidiendo permiso al Ministerio de Educación y Cultura para sacar el cuadro. Queda por discernir si lo que importa es dónde está el cuadro, dónde se pintó, dónde se compró y de dónde es el dueño para saber si el ministerio tiene competencias. Esto puede hacer correr ríos de tinta. Pero centrémonos en el hecho de que el señor Botín tenía intención de llevarlo a Suiza a pesar de que ya le había dicho el Ministerio (sin quedar muy claro si era el órgano competente para ello) que no podía.

Se abren dos debates y he aquí el quid de la cuestión. Por un lado, la dificultad de los coleccionistas de desprenderse de su propia obra (el Estado tiene el derecho de poner sobre la mesa la primera oferta a un comprador privado en el caso de bienes como el cuadro de Picasso que nos atañe) y qué criterios siguen los órganos competentes para permitir la venta de grandes obras como esta. Por otro lado, saber si estamos ante un caso de expolio cultural.

El primero de los frentes de este debate solo atañe a grandes, grandísimos coleccionistas, con nombres muy propios. No todos los coleccionistas españoles tienen Picassos tan valiosos ni están dispuestos a desprenderse de ellos. Pero el no poder hacerlo (porque el mercado interno presenta un encefalograma plano, o porque el Estado no quiere comprarlo) implica que los legítimos dueños tengan que cargar con el precio de tener que mantenerlo y, dependiendo del tipo de bien patrimonial, muchas veces no es poco. Por lo que se optan por triquiñuelas como la de “venga, nosotros lo sacamos y cuando el tribunal supremo se pronuncie pues ya veremos que pasa…que para eso tengo abogados”. Es decir, el segundo de los debates: el expolio cultural.

Adix
El Adix, ¿Yate? propiedad de Jaime Botín en el que fue encontrado el cuadro

Con los indicios y las pruebas recabadas por los agentes aduaneros tanto de España como de Francia, bien se podría decir que lo que el señor Botín pretendía era, presuntamente, sacar el cuadro de España (independientemente de que nunca haya llegado a estar en suelo español). Recordamos que el cuadro estaba convenientemente embalado y, al parecer, con destino a Suiza; indicios suficientes como para pensar que el cuadro se marchaba de viaje. En este tipo de casos, el Estado se reserva el derecho de quedarse con el cuadro si considera y demuestra que ha habido un expolio cultural. Es decir, Picasso gratis. Y no cualquier Picasso, se trata de una pieza excepcional de una época de Picasso de la que no se tienen obras similares, repetimos.

¡pero para eso hay que discernir si el cuadro se podía considerar patrimonio español! Y al parecer no ha pisado nunca tierra, y ha permanecido siempre en embarcaciones con pabellón británico. Si el Estado encuentra la manera de demostrar que tiene competencias tendremos un nuevo Picasso en las paredes de nuestros museos (de momento ya está en el MNCARS).  Pero si yo fuera abogado del señor Botín, estaría recurriendo hasta los tribunales europeos: Según la directiva 93/7 de la CEE habrá de realizarse una restitución de la obra en caso de que haya salido ilícitamente del país. Pero, por lo que parece, el Ministerio de Cultura va a tener muy difícil demostrar esto. Claro, que tampoco sabemos como va a poder el señor Botín demostrar que su Picasso ha estado siempre bajo pabellón británico. Si, vamos a tener Picasso para un ratito me parece.

Independientemente de todo esto, hemos de reflexionar sobre el estado de nuestra legislación en lo que a patrimonio artístico, histórico y cultural se refiere. Nuestras leyes no son las mejores y generan inseguridad jurídica como hemos podido observar. Del mismo modo la transferencia de competencias que se hizo en el año 91 a las Comunidades Autónomas, no ha tenido éxito y ha dado lugar a un marco jurídico demasiado heterogéneo.

Ni que decir tiene, que el expolio empieza a ser una salida realmente jugosa. El control es ineficiente, los inventarios son invisibles (en el caso del patrimonio mueble) y desde el Estado no se está promoviendo lo suficiente un modelo cultural en el cual los propietarios privados puedan de alguna manera devolver a la sociedad parte de lo que atesoran. Si es patrimonio de todos, pongamos los medios necesarios para que así sea. Puede suponer un juego en el que todos ganemos si se hace bien. Si no, seguiremos encontrando yates poblados de obras que han salido a conocer mundo; quizá para no volver.

La de Zurbarán la dejamos para verano

entrada zurbaran

Sospecho que aún queda gente que visita las temporales de verano del Museo Thyssen con la ilusión de volverse a encontrar exposiciones del calado y relevancia similares a las de “Hopper”. Quizá el público o los visitantes habituales ya empiecen a sospechar que llegado el verano, el Thyssen se engancha a una especie de “mainstream” programando muestras con mucho ruido, pero, ciertamente, con no muchas nueces.

Sucedió el verano pasado con “Los Mitos del Pop” una muestra que se quedaba pequeña y que solo servía para que el museo no quedara en fuera de juego con respecto al MNCARS y su muestra de Richard Hamilton. Y este verano ha sucedido con Zurbarán. (Otro día hablamos también de “Like a Painting”)

¿Qué se van a encontrar los visitantes que decidan pagar el precio de la entrada para ver “Zurbarán: una nueva mirada?” Pues básicamente una especie de placebo. Rico placebo, pero placebo. La exposición se articula en 7 salas que empiezan con los primeros trabajos de Zurbarán en los que aparecen grandes conjuntos o lienzos de grandes dimensiones. Según avanza el recorrido, al visitante le saldrá al paso esa pintura más privada protagonizada por retratos tanto de nobles como de santos. Es decir, sacar pies del tiesto…lo justito. Si acaso, y en un ejercicio de agradecer que consigue alejar al visitante de la mera observación pasiva, en una de las salas se nos invita a establecer relaciones entre sus discípulos y otros pintores de su taller (predominando los bodegones de su hijo). Y como Dios manda “the exit through the gift shop” (con la posibilidad de comprar una de las obras de Cruz Novillo basada en las repeticiones que le han hecho famoso, pero en este caso con vasijas de un bodegón de Zurbarán, por poco más de 5.000€). Bien, vale. Es ahí cuando mientras hojeas el catálogo y coges un lápiz de la expo cuando te dices “No es una exposición para tirar cohetes”. No creo ni que fuera una exposición necesaria (cruzando la calle está el Prado, con no pocas piezas de Zurbarán y casi todas mejores y más relevantes). Es una exposición que puede que de una mirada distinta, efectivamente, a la figura del pintor extremeño con la exhibición de piezas inéditas. Pero lo cierto es que no es una mirada sin la que no pudiéramos vivir y, todo sea dicho, no consigue distinguirse mucho de la que da la pinacoteca del otro lado de la plaza de Neptuno. En resumen, nada nuevo bajo el sol. Y mira que se podrían haber hecho cosas… como por ejemplo esta muestra que se realizó hace dos años en Sevilla y que conjugaba uno de los puntos claves y más representativos de Zurbarán, como son sus santas y los magníficos vestidos de éstas, con diseñadores nacionales. No plantea la típica retrospectiva sino que aprovecha al artista como soporte para al mismo tiempo ofrecer algo nuevo. In your face.

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Entonces a uno le asaltan las dudas y no puede evitar preguntarse, viendo los precios de las entradas y los suculentos descuentos que se hacen con las combinadas, si no se tratará de una mera estrategia de marketing. Un 3×2 al más puro estilo supermercado de barrio. No vas a venir a ver la colección del Museo, querido visitante, vas a venir a ver la expo que te estoy vendiendo a base banderolas por todo el paseo del prado que a este paso terminarán dando más sombra que los árboles que cortó Ana Botella. Porque si nos ponemos a calcular y a echar cuentas, a bote pronto nos aparece como una exposición “económica” (a bote pronto, subrayo). La mayoría de las obras están en territorio español salvo algunas excepciones y aunque nunca es barato preparar una exposición así, lo cierto es que seguramente lo haya sido bastante más que la de Hopper de hace dos años y me atrevo a afirmar que más que Los Mitos del Pop del año pasado. Y si no es así, es para hacérselo mirar…

Está claro, además, que esta estrategia tiene un target bastante definido. Bien saben los programadores del Museo Thyssen que el mayor volumen de visitantes en verano son turistas y que la mayoría de ellos son de “Been there, done that”. Casi da igual lo que se programe. Le embaucamos y no le vendemos una exposición… le vendemos la exposición y la entrada a la colección (y como se descuide le encasquetamos “Vogue Like a Painting”). ¡Y es perfectamente legítimo! ¿Por qué no iba a poder el sistema cultural entrar de lleno en el juego y las estrategias de mercado? ¿que habría de malo en ello? Si hasta las economías de escala han llegado a los museos ¿por qué no iban a llegar las estrategias de marketing y packaging? Ahora bien, creo que nadie debería descuidar el producto que vende. Ni si quiera el Thyssen puede permitirse descuidar su imagen de marca. Y van dos veranos en los que nos colocan unas exposiciones que ya huelen un poco. Porque el turista que este verano está en Madrid, el año que viene puede estar en Dubai o Zagreb, pero el español, o el madrileño que va a quedarse otro verano en Madrid ya teme que la exposición de verano del 2016…no va a estar muy allá. Y no nos engañemos, el turista no es ningún tonto y por el precio de la entrada que paga quiere ver una buena exposición. No se va a ir enfadado si la iluminación es mala, pero se puede sentir un poco tonto si ve que le acaban de vender lo mismo que hay en el otro lado de la calle, pero con las paredes de otro color (un albero muy sevillano, por cierto).

Entroncando de nuevo con el bueno de Zurbarán, en el 2017 le preparan una retrospectiva en el Louvre. Y ¡Oh casualidad! La comisaria será la misma que la de esta muestra: Odile Delenda, quizá la mayor especialista en el pintor extremeño que ¡oh casualidad! es francesa.

Y si hace mucho calor en Madrid y da mucha pereza ir al Paseo del Prado, puede visitarse la misma muestra en octubre en el Kunstpalast de Düsseldorf. ¡Las exposiciones a pachas con otra institución salen más rentables!

La exposición está organizada por el propio Museo Thyssen pero con el mecenazgo de Japan Tobacco International, que repite de nuevo con la institución de Tita. Desde Japón vienen a patrocinar y aquí seguimos sin ley de mecenazgo.