El Fondo para las Artes de Madrid. Hacia un nuevo ecosistema cultural.

Estudio Mendoza. 5 artistas, 1 espacio. 0 apoyo institucional.
Estudio Mendoza. 5 artistas, 1 espacio. 0 apoyo institucional.

¿A quién no le gustaría que Madrid, o la ciudad española que quisiera, se convirtiera un poco en Londres o Berlín en lo que a cultura y producción cultural se refiere? En las artes plásticas se están haciendo esfuerzos enormes fuera del campo de la producción (comunicación, mediación, didáctica y pedagogía, etc…) pero encontramos pocas iniciativas encaminadas a fomentar y/o ayudar a la producción. En este aspecto parece que tenemos que parecernos a Londres o Berlín para unas cosas pero no es necesario que nos parezcamos en otras.

No, las administraciones públicas no están haciendo las cosas bien. Apoyan tímidamente a golpe de programación pero no es suficiente. Su modelo está desfasado y es anacrónico con respecto a cómo se mueven las artes plásticas (y la cultura) a día de hoy. Aunque se han creado muchos contenedores culturales, no tenemos con qué llenarlos por culpa de una mala planificación. Aquí la mano invisible de Adam Smith no sirve porque esto es cultura y las manos se utilizan para dirigir, esculpir, pintar, actuar, comunicar, escribir y, en definitiva, crear. El modelo de las administraciones ha considerado a la cultura como un bien finito que tenía que satisfacer unas necesidad culturales. Nada más lejos.

Las políticas culturales han estado enfocadas a diseñar estrategias pero sin embargo han fracasado estrepitosamente al tratar de aplicar las mismas reglas del juego económico a la estrategia cultural. Si no se ve claro, me remito de nuevo al caso de los contenedores culturales vacíos de contenido. Las políticas culturales han fracasado y están fracasando. Los motivos pueden ser variados, pero me atrevo a señalar con el dedo a aquellos que han tomado la cultura como un bien que había de ser gestionado siguiendo la lógica capitalista del marketing, contabilidad y rédito. Aquellos encargados de gestionar la cultura no es que no supieran hacerlo, es que estaban supeditados a los objetivos de la lógica capitalista que impera también en las administraciones públicas y no ya sólo en el ámbito privado de los negocios. Y eso no puede conseguirse siempre.

La cultura no puede entenderse ni gestionarse desde la lógica imperante de inversión/beneficio. La cultura ha de ser gestionada de una manera distinta si lo que se quiere es conseguir los mismos objetivos y hemos de ser conscientes de que su ritmo es distinto, que los beneficios son distintos y que puede que no se alcance el objetivo deseado (como si uno invierte en bolsa, vaya) pero pueden conseguirse otros beneficios que, aunque no sean económicos, a la larga son mejores que aumentar el capital en las arcas. Por poner algunos ejemplos de andar por casa: La música como herramienta de integración social, el teatro como terapia (hacer y verlo) o  el arte como herramienta pedagógica.

El Centro Cultural Sanchinarro está gestionado por una empresa privada (Tritoma SL). Programación al servic
El Centro Cultural Sanchinarro está gestionado por una empresa privada (Tritoma SL). Programación supeditada a la rentabilidad más que al barrio o su posible producción cultural.

Por otro lado, existe un problema grave de comunicación entre las instituciones o administraciones y los destinatarios de sus políticas y estrategias culturales. Fruto, de nuevo, de obedecer a esa lógica de inversión/beneficio. Se plantean intervenciones, acciones o actividades que pueden ser rentables desde el punto de vista económico pero ¿es realmente el tipo de intervención, acción o actividad que la sociedad, el barrio, o el ciudadano necesita?

Igual de grave es que sea prácticamente imposible acceder al escaso apoyo económico que los organismos públicos dan al tejido creativo y que en este acceso influyan más los contactos personales y la subjetividad de un individuo que otros factores más objetivos. Amen de los mediadores que pueda haber por medio, que también tienen que llevarse su ración de tarta.

Dicho esto, a nadie se le escapa que la cultura no es lo mismo que la cultura programada.

Media Lab Prado.
Media Lab Prado.

En el caso específico de las artes plásticas, este escenario ha motivado a una serie de artistas y colectivos a reunirse y asociarse en plataforma para tratar de cambiar esta situación. Reunidos bajo el techo de Media-Lab Prado, han propuesto la creación de un Fondo para las Artes de Madrid y así “democratizar” la gestión de las artes plásticas o al menos, el acceso a los fondos que se destinan a esta actividad cultural.

Este fondo estaría conformado por 3 millones de euros que saldrían (o se apartarían, mejor dicho) del presupuesto que la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento destinan a las artes plásticas. Es decir: no se aumenta el presupuesto, lo que se hace es poner ese capital a disposición de una mesa formada por artistas y administraciones públicas para que sean estos quienes lo gestionen y hacer así que su acceso sea más democrático y todos los ciudadanos de Madrid puedan disfrutar, llegado el caso, de esas ayudas.

Se puede encontrar un documento más detallado aquí, pero voy a tratar de resumir la propuesta del fondo (intentando no ser demasiado reduccionista)

Esta “mesa” estaría conformada en parte por miembros del tejido creativo y en parte por representantes de las administraciones públicas. Así se conseguiría:

  • Una mayor independencia, salvaguardando a la cultura de intereses partidistas (introduzca aquí el ejemplo en el que está pensando) y de una posible instrumentalización política de la cultura.
  • Democratizar la gestión de recursos públicos con programas dirigidos a creadores y organizaciones autogestionadas.
  • Fortalecer el tejido cultural.
  • Ceder la gestión y la producción a la sociedad civil.
  • Optimizar recursos hacia sectores activos e innovadores
  • Profesionalizar el tejido. Normalizando las relaciones institución-mediador-creador.
  • Valoración del trabajo que genera riqueza: remuneración.
Este es el ejemplo de independencia política en el que estaba pensando. Deja el tuyo en los comentarios.
Este es el ejemplo de “intereses partidistas” en el que estaba pensando. Deja el tuyo en los comentarios.

El funcionamiento de la mesa es bastante sencillo. Se podrían beneficiar de estos fondos artistas madrileños que trabajaran en el exterior, artistas foráneos que trabajaran en Madrid y se apoyarían, sobre todo, proyectos enfocados a la experimentación de lenguajes contemporáneos. La mesa se encarga del seguimiento de los beneficiarios y cuenta además con un programa de responsabilidad social. Más allá de las ayudas a la producción también se gestionarían solicitudes de asesoría, permisos y cualquier otro tipo de trámite para la producción. También se revisarían las convocatorias en un proceso de adaptación cambiante y se renovarían anualmente los representantes del tejido creativo que se sentaran en la mesa.

Todo con 3 millones de euros que no supondrían un aumento en los presupuestos.

Las distintas reuniones que se estuvieron manteniendo desde la formación de la mesa se han recogido en actas que están disponibles aquí. A la plataforma se fueron uniendo otros artistas provenientes del cine y la música convirtiendo a la plataforma en una agrupación de creadores y no ya sólo de artistas plásticos. Lo que debería ser una apisonadora creativa.

Pero de momento parece que la plataforma, aunque haya tomado ya forma, está encontrando los primeros escollos en las administraciones públicas. Era, en cierto modo, de esperar. Los avales de otras ciudades que utilizan un sistema similar parecen no ser suficientes. Todo el mundo envidia la escena creativa de ciudades como Berlín o Londres pero nadie quiere parecerse ni hacer por parecerse a ellas adoptando modelos que han sido el sustrato desde el que han arrancado.

El primero escollo de todos es que no se aclara quien tiene las competencias sobre la promoción de la cultura y el arte. La plataforma se ha reunido en un primer momento con los responsables de la oficina de la dirección de promoción cultural y estos han declinado la propuesta alegando que ya hay unas ayudas diseñadas. Esta oficina dice poder contar con 200.000€ cuando la Comunidad destinaba en su proyecto de presupuestos de 2016 casi 51 millones (voy a ponerlo otra vez) 51 MILLONES DE EUROS a la promoción y difusión cultural (escénicas incluídas). Lo que nos indica que probablemente esta oficina viva ajena al tejido creativo, desconociendo las necesidades y particularidades del sustrato que le da la razón de ser. Lavándose las manos, terminan derivando a la plataforma al Ministerio de Cultura alegando no ser un organismo competente.

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¿Qué opciones quedan? Pues si tienes un proyecto puedes presentarlo a que opte a las ayudas antes mencionadas (esas de 200.000 €) via Javier Martín Jiménez (asesor artístico, que impulsara la asociación hablarenarte) Un método, sin poner en duda la profesionalidad de Javier, que no es todo lo transparente y flexible que se le puede exigir al tejido cultural de una gran capital europea a día de hoy.

Las propuestas de la plataforma no solo vendrían a satisfacer las necesidades de un tejido creativo y una sociedad que antes se han mencionado (democratización de acceso, optimización de recursos, emponderamiento de la sociedad, etc…) sino que también tendría un impacto importante que traspasaría el tejido cultural para adentrarse en el político/social. Más aún si se impulsara con un capital mayor que los 3 millones de euros.

Las ayudas económicas estarían destinadas a la creación, es decir, a artistas y colectivos autogestionados dedicados a la creación. A pesar del seguimiento que se presume a unas ayudas económicas de este calado, la actividad no debería quedarse estancada en la mera producción. Un artista no debería pintar un cuadro y ya, ni un cineasta tener su película preparada para el próximo festival. En absoluto. Las ayudas deberían abrir sus miras y concentrarse en el proceso “Producción-mediación-exposición”

A lo largo y ancho de la geografía española hemos sido capaces de diagnosticar en cada rincón uno de los mayores problemas que se le achacan, injustamente, a la cultura: Muchos contenedores de arte (o cultura) y poco contenido. Es un problema que se genera desde una mala planificación política, la cultura no tiene ninguna culpa. Ahora bien, la cultura puede ser la solución: En la Comunidad de Madrid tenemos centros culturales por doquier. No necesariamente faraónicos, hay que decirlo, pero que muchas veces no tienen programación o ésta no es de la calidad que podría alcanzar con el apoyo suficiente. ¿Y si la mesa del Fondo de las Artes se dedicara también a que ese trabajo de artistas, cineastas y músicos llenara de contenido centros culturales que languidecen en nuestros barrios? ¿o que lo hicieran las administraciones locales? Si se diseñara una estrategia de comunicación y exposición, se podrían llenar de vida esos espacios con dos beneficios: Por un lado la optimización de los recursos públicos (pues ya no son solo ayudas a la mera producción, sino que también se ayuda a la distribución y se optimiza el uso de espacios públicos) por otro lado el acercamiento de la cultura a la gente de una manera más natural. El centro cultural del barrio conoce las necesidades y los problemas de éste y es la mejor manera de acercar la cultura a nuevos públicos. Por proximidad y por naturalidad. Se fomenta así la descentralización y se abre la puerta a nuevos creadores a nuevos públicos (y viceversa).¿Hablamos del impacto económico, creación de puestos de trabajo directos e indirectos, etc…? Bueno, se puede uno imaginar…

De modo que el Fondo para las Artes de Madrid, no sería simplemente un mecanismo más de esa corriente “democratizadora” que se le achaca a todas las prácticas colaborativas y participativas, sino que además realizaría más eficazmente las funciones que se le suponen a unos organismos ya caducos y oxidados que no cumplen con su función por no estar manchándose las manos como deberían. La cultura la hacen las personas, la sociedad y de ésta emana. No desde arriba. No digo que las grandes instituciones deban claudicar a una especie de poder popular, abogo más bien porque las administraciones entiendan que la cultura no es una competencia como la gestión de los recursos hídricos o la legislación tributaria. La cultura ha de emanar también desde la base, pero también desde la cúspide para encontrarse en un punto medio, en el público, para actuar sobre él emocionándolo, haciéndole pensar, emponderándole, permitiéndole imaginar y creando, en definitiva, una sociedad autónoma y libre.

 

Este artículo se ha construido con las ideas de este post de Culturpunk. De obligada e interesante lectura. Sin él no habría sido posible.

Hay que agradecer a Antimuseo todo el material vertido en la web.

Y a todos los colectivos que conforman, de momento, la mesa para el Fondo de las Artes de Madrid (no están todos):

Antimuseo, Nunca Nadie Nada No, Espacio Naranjo, Pedagogías Invisibles, Se Alquila / A.C. Entresijos, Mínimo Tamaño Grande, Sin Ánimo de Nombre, ST Libro Objet, Brumaria, Alimentación 30, La Catorce-Quince, PROA espacio, Salón, Cruce, AVAM, Tres en Suma, Oficina de Ideas Libres, Intercambiador, La Catorce Quince, Alimentación 30, Tronic Disease, Brumaria, Despliegue, Cruce Contemporáneo, Homo Velamine.

 

El Fondo para las Artes de Madrid puede apoyarse  y conocer su última hora en la página de antimuseo.org o su perfil en Twitter @antimuseo

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